martes, 27 de diciembre de 2011

Un análisis del impacto del nuevo sistema de control para la compraventa de moneda extranjera

A los pocos días de anunciada la implementación de un nuevo sistema en el mercado cambiario para la compra y venta de dólares, aquí se dijo que no se podía analizar con precisión su impacto (por varias razones mencionadas en el post), mientras que en diversos medios se apresuraron a asegurar que la medida 1)solamente funcionaría como un cepo a la compra de dólares, 2)que no solo se mostraría inefectiva (porque debía haberse aplicado antes de la corrida y no ahora) sino que además alimentaría la fuga y 3)que haría que la compra de dólares se volcara toda al mercado paralelo. Veamos, a prácticamente dos meses de su implementación, qué fue lo que realmente pasó.
Si bien en los primeros días posteriores a la implementación del nuevo sistema mucha gente se vio inhabilitada para comprar dólares, motivo por el cual se dijo que esto iba a funcionar solamente como un cepo a la compra, con el correr de las semanas y del aceitamiento del sistema (que claramente fue lanzado a las apuradas) la situación se normalizó. Esto lo podemos ver en el siguiente gráfico, donde por un lado (a la izquierda) se tiene la evolución de los depósitos en moneda extranjera en cuenta corriente para todo el 2011 y (a la derecha), lo que pasó en los últimos 3 meses (en ambos se encuentra marcado el anuncio de la medida).
Se puede ver claramente como se desploman los depósitos luego de la implementación del nuevo sistema, caída que dura solamente un mes. A partir de diciembre, vuelven a crecer mostrando la regularización de la situación.
Por otro lado, esto también se condice con el nivel de actividad de la plaza cambiaria: en los primeros días de noviembre los montos negociados fueron bajos, promediando los 350 millones de dólares mientras que en los últimos días de diciembre éste ascendió a los 600 millones de dólares[1].
Esto además viene de la mano con la siguiente afirmación (que la medida no solo es inefectiva por su timing sino que además iba a fomentar la fuga). Nuevamente, con la ayuda de un gráfico se puede mostrar que esto no sucedió. Éste es similar al anterior en su formato, pero muestra la evolución del stock de reservas internacionales del BCRA:
Como se puede observar, la fuga se aceleró aproximadamente en agosto y la medida se implementó en noviembre. Ahora bien, ¿por qué este lapso de tiempo entre la aceleración de la fuga y la medida? Principalmente porque estábamos en época de elecciones, y en estas instancias se intenta generar el menor ruido posible. No es casualidad que una semana después de las elecciones se haya anunciado esta medida junto con la quita de subsidios.
Una vez instalado el nuevo sistema, y sumado a otra serie de medidas apuntadas a frenar la fuga (como la obligatoriedad de que las empresas mineras y petroleras liquiden en el mercado local la totalidad de las divisas que generen sus exportaciones), se puede ver la efectividad de este pack de medidas y su consecuente recuperación en el nivel de reservas[2]: tan solo en diciembre el BCRA compró más de 2.000 millones de dólares, superando la fuga de noviembre que había sido de aproximadamente 1.500 millones.
Por último, para la tercera afirmación hay que mirar qué pasó con el dólar paralelo: al igual que lo sucedido en los casos mencionados en los párrafos anteriores, en los primeros días tras la implementación del nuevo sistema el dólar paralelo se disparó y se llegó a pagar $5,10 (también por los motivos mencionados más arriba) mientras que hoy en día volvió a situarse en los niveles anteriores, promediando los $4,50.
De esta forma, se puede ver que la implementación del nuevo sistema en el mercado cambiario generó, al principio, un aumento en la demanda de dólares (motivado por la incertidumbre que generó el anuncio y las fallas que presentaba el sistema, y ampliado por los principales medios de comunicación) para luego no solo conseguir frenar con éxito la fuga de divisas sino además lograr aumentar el stock de reservas internacionales.
Asimismo, se puede notar que las afirmaciones mostradas al principio muestran un análisis parcial del impacto del sistema en el mercado cambiario, ya que solo hablan de las obvias consecuencias que iba a causar su implementación en el corto plazo. 



[1] El valor habitual de monto negociado en la plaza cambiaria ronda los 500 millones de dólares.
[2] La abrupta caída en el nivel de reservas en los últimos días de diciembre se debe al pago del vencimiento del título de deuda con cupón del PBI, por unos 1.900 millones de dólares.

martes, 20 de diciembre de 2011

El análisis de la estructura y su implicancia en Economía

Últimamente no pude dedicarle mucho tiempo al blog (las últimas entradas fueron en su mayoría ideas “prestadas” de otras fuentes), porque tuve que terminar de cerrar y entregar la tesina para la facultad.
Ahora más tranquilo, voy a aprovechar para publicar una serie de posts relacionados con la misma (todo se refrita).
El trabajo es un análisis de los cambios estructurales que tuvieron lugar en los últimos años en el sector bovino. Por lo tanto, en esta primer entrada resulta interesante analizar el concepto de estructura y la relación con la corriente latinoamericana denominada, justamente, estructuralista.
En una primera medida es menester precisar qué se entiende por el concepto de “estructura”: Se  la define como todo aquel grupo de elementos de igual o diferente naturaleza,  entrelazados entre sí, que forman un sistema más complejo. Asimismo, esta configuración de elementos será justamente la que precisará el objeto de estudio.
Una vez realizado esto es necesario dilucidar el rol que juega en la dinámica del funcionamiento de una actividad. Según la teoría microeconómica, una empresa a la hora de producir debe elegir aquella combinación de factores que minimice sus costos. Así, dados los precios y la tecnología, su decisión se reduce solamente a elegir la relación exacta entre los factores de producción (capital y trabajo) que en forma eficiente resuelva este problema. Como se puede observar, este análisis es incompleto, ya que no toma en cuenta la estructura, es decir, todos aquellos elementos inherentes del sistema que no pueden ser modificados por el agente (por lo menos en el corto plazo) y que tendrán un impacto en su decisión. Es por ello que en economía el análisis de la estructura cobra especial relevancia ya que la misma precede y modifica a cualquier sistema. Esto se conoce como el Paradigma de Bain (o de Estructura-Conducta-Performance), donde el funcionamiento de un mercado está determinado básicamente por ciertas características estructurales del mismo, que condicionan la conducta de las empresa y afectan posteriormente su desempeño. Así, por ejemplo, la relación capital-trabajo de una empresa situada en China (donde existe una muy alta y barata oferta de trabajo) no va a ser la misma que la de una alojada en Suecia.
De este modo nace en Latinoamérica la corriente estructuralista, cuya novedad radicaba en la detección de deformaciones estructurales y en la utilización de las mismas para interpretar las causas del subdesarrollo latinoamericano. Esto iba en contraposición con la teoría neoclásica, la cual no distinguía para su aplicación de políticas económicas y recomendaciones entre los países desarrollados y los subdesarrollados. Es decir, asumía que, por ejemplo, Estados Unidos y Bolivia tenían la misma estructura económico-productiva y que por lo tanto ambas debían utilizar las mismas recetas económicas y políticas para alcanzar el desarrollo.
De acuerdo con esta nueva corriente, ningún análisis profundo sobre la realidad de Latinoamérica podía prescindir de un contexto estructural histórico e internacional. De aquí se desprende que no sería posible una comprensión cabal del proceso en curso y sus perspectivas sin contrastarlo con sus raíces históricas.
Un especial énfasis fue puesto por esta corriente a la hora de analizar los procesos inflacionarios que fueron teniendo lugar en la mayoría de los países de la región ya que la teoría convencional no parecía brindar respuestas acertadas al problema. Aquí fue donde la corriente logró el mayor grado de reconocimiento en la rama de la economía. Para los estructuralistas, sólo mediante el análisis de la inserción estructural de las economías de la región en el sistema económico mundial y desde una perspectiva histórica era posible comprender el origen de este fenómeno.
Es así como la estructura pasa a tener un rol clave en el análisis de cualquier sistema, ya que será el paso inicial para entender, explicar y predecir cualquier modificación que suceda en el mismo. Esto implica que cualquier estudio sobre un determinado mercado en cuestión indefectiblemente debe dedicar un trato primordial al análisis de este elemento.

viernes, 16 de diciembre de 2011

¡Y las vacaciones para todos!

Siguiendo con el último post, les paso un comparativo de los días de vacaciones y pedidos de licencia por ley en varios países (los créditos son para mi viejo):
En Argentina el descanso anual de los trabajadores, según la Ley de Contrato de Trabajo, es de 14 días hasta llegar a cinco años de antigüedad. Luego va creciendo según una escala en función de los años de prestación de servicios, con un máximo de 35 días para quienes acumulan veinte años en el mismo lugar de trabajo. En comparación, en Uruguay, Chile y Colombia se comienza por 20 días. En Brasil, Perú y Panamá otorgan 30. Con un detalle no menor, ese plazo es desde el inicio de la relación laboral, no después de acumular diez o veinte años como aquí. Se pueden agregar ejemplos mucho más contundentes: en la Unión Europea ningún trabajador debe tener menos de 20 días de descanso anual, pero gran parte de los países del Norte otorgan alrededor de 30 por año: Noruega, España, Dinamarca, Rusia, Islandia. En Alemania son 24 días laborales (no corridos) que también se convierten en 30. En Inglaterra 20 laborales (unos 26 corridos). En Francia y Suecia quien trabajó un año tiene derecho a 35 días de vacaciones. En Austria comienza por 5 semanas y luego si se acumulan años de servicio llega a 6 (42 días).
En el caso de las licencias laborales, tomemos como ejemplo la de nacimiento de hijo. En Argentina el padre tiene el “beneficio” de tomarse dos días corridos. Esto quiere decir que si el niño nace un domingo, el miércoles deberá volver a trabajar dejando sola a la madre al cuidado del bebé y eventualmente de los otros hijos. De la Unión Europea, el único país que tiene igual cantidad es Holanda. En Francia también son dos días, pero en los primeros cuatro meses tiene derecho a 11 más (si son nacimientos múltiples se extiende a 18). En España el beneficio es de 15 días, en Bélgica 10. En Italia son 91.
Por su parte, las licencias por maternidad en Argentina alcanzan las 12 semanas, igual que en Uruguay, Colombia, Paraguay, Perú, China y México. En Alemania son 14 semanas y en Bélgica 15. En Brasil, Austria, España y Rumania, 16 semanas. En Canadá 17, en Chile y Cuba 18. En Francia e Italia 20, en Hungría 24 y en República Checa 28 semanas. En Estados Unidos, el derecho es de 12 semanas pero es optativo y por lo tanto no remunerado. Resulta muy interesante el tratamiento que les dan a estas licencias en los países nórdicos, ya que el sistema es flexible, de manera tal que permite distribuir los días de beneficio entre el padre y la madre, de acuerdo con su conveniencia. Por ejemplo, en Suecia la licencia es de 480 días (casi un año y medio). Sesenta son exclusivos para la madre y otros 60 para el padre, el resto se los pueden repartir como quieran. Durante ese período perciben una remuneración equivalente al 80 por ciento del salario. Si no tuvieran un ingreso, reciben igual un subsidio fijo por 390 días, que baja ligeramente en los 90 siguientes.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡Que viva el pan y circo!

En estos días se puede escuchar a mucha gente despotricando contra el gobierno por el tema de los feriados. Primero fue el enterarse que para el 2012 habrá un día no laborable cada 3 días (pero claro, después uno lee la nota y se entera que en la cuenta meten a todos los fines de semana). Luego vino el anuncio de ayer, donde se estableció que la administración pública tendrá varios asuetos por las fiestas. Y entonces se los escucha decir que acá no labura nadie, que se fomenta la vagancia, que es todo pan y circo, etc. etc.etc.
Por otro lado, también se puede escuchar a muchos trabajadores festejando estos anuncios. Y claro, si van a poder irse a la esquina a tomar cerveza hasta emborracharse. Ah, ¿no? ¿En realidad festejan porque van a trabajar durante el feriado? ¿Pero cómo? ¿Y entonces?  ¿En qué quedamos?
La realidad es que muchos están alegres porque van a descansar, pero hay muchos otros que festejan porque van a trabajar durante esos días, ya que la paga es doble por ser feriado. Y además están los comerciantes y los que viven del turismo, que también están festejando. 
Entonces lo que tenemos son sectores que trabajan más, otros que trabajan menos y otros que directamente no trabajan. El nivel de actividad baja, desde ya, pero eso no significa que se paraliza el país.
Hay algunos economistas que parecen no entender esto, o que inventan razones para decir lo que la gente quiere escuchar, como por ejemplo Cachanosky. En una nota publicada el día de hoy, afirma que "la cantidad de feriados que viene dando el gobierno, además de acercarse al pan y circo, e incentivar la cultura de la vagancia, no crea más riqueza" e inmediatamente después aclara "en todo caso, con estos feriados, trabajan más los restaurantes, hoteles y comercios de los lugares de turismo, pero el comerciante que tiene un negocio en la ciudad vende menos, igual tiene que pagar el sueldo de sus empleados, el alquiler y demás gastos fijos".
Pregunto yo, por ejemplo, ¿no sabe que la gente en Navidad compra regalos? ¿Y que si tenés un feriado vendés más y no menos?
Si quedaban dudas del nivel intelectual de Cachanosky, lo termina de mostrar en sus últimas afirmaciones de la nota:
Pregunta, ¿quiénes se van los fines de semana largo? Fundamentalmente los jóvenes que trabajan porque como saben que no pueden ahorrar para comprar un departamento porque no hay créditos hipotecarios y jamás llegarán a juntar la plata para adquirir un dos ambientes, entonces, se gastan todo ayudando al auge de consumo del que tanto se vanagloria el Gobierno, cuando en realidad lo que tenemos no es un consumo sostenible, sino una explosión de consumo por desesperanza porque no vale la pena ahorrar. No hay futuro para esos jóvenes, por lo tanto, lo mejor es aturdirse con el presente en la fiesta de consumo.
Claro, otra lectura posible es pensar en aquél dicho que afirma: si hay miseria que no se note. En una economía que empieza a enfriarse, con suspensiones de turnos, menos horas extras y menor demanda laboral, estos feriados vienen como anillo al dedo. Detrás de estos feriados que hace pensar que en la Argentina todo el año es carnaval, declaremos asueto para que no se note que cada vez hay menos trabajo porque la economía ya no crece a tasas chinas. La santa soja y Brasil ya no empujan como antes. 
Un genio Cachanosky. Y La Nación, por publicarlo. 

martes, 13 de diciembre de 2011

Crítica a la ortodoxia

Hace unos días Steve Marglin realizó una conferencia para el movimiento "Occupy Harvard" (recomiendo entrar a su página y ver de qué se trata) sobre el curso de Mankiw (este tema ya se trató acá). Aunque, en realidad, toda su disertación gira en torno a la economía ortodoxa en general y sus respectivas críticas por parte de la heterodoxia.
La conferencia está en inglés, pero traduzco un extracto que habla (en mi opinión) sobre la principal crítica hacia la ortodoxia:
"Todos tenemos una ideología. No podemos transitar por el mundo sin una ideología. Y la diferencia está en si uno es sincero y admite su ideología y a la vez reconoce otras ideologías o si pretende estar hablando sobre algo que es no-ideológico como la manzana que cae del árbol."


martes, 29 de noviembre de 2011

Europa: en terapia intensiva.

Gracias a las entradas de Abel y de Siri (con info de la BBC y The Economist) uno puede rápidamente percatarse de la delicadísima situación en la que se encuentra Europa.
Así que más abajo les dejo la foto y el relato de la crisis europea: el mapa de deuda de los principales países europeos y el extracto de la editorial de The Economist.

























































“Aún cuando la eurozona se mueve hacia su destrucción, la mayor parte de la gente está convencida de que, al fin y al cabo, los gobiernos harán lo que sea para salvar a la moneda única. Y esto es así porque las consecuencias que traería la destrucción del euro serían tan catastróficas que nadie responsable podría permanecer mirando como esto ocurre.
El quiebre del euro podría causar un desastre global aún peor que la crisis del 2008-2009. La región del mundo financieramente más integrada se vería destrozada por defaults, quiebras de bancos y la imposición de controles de capital. La zona del euro podría hacerse añicos, o bien reagruparse en un gran bloque al norte y uno fragmentado al sur. Y en medio de recriminaciones y rupturas de acuerdos como consecuencia del fracaso del mayor proyecto económico de la Unión Europea, las variaciones bruscas de los tipos de cambio entre las monedas de los países que estén en el centro y de los que estén en la periferia casi con certeza provocarían que el mercado único se paralice. Y la supervivencia misma de la Unión Europea quedaría en duda.
La amenaza de un desastre no siempre logra impedir que ocurra. Las chances de que la zona del euro estalle y se haga añicos han aumentado en forma alarmante, gracias al pánico financiero, a previsiones económicas que se vuelvan más y más pesimistas y a dirigentes testarudos que juegan al borde del abismo. Las probabilidades de un aterrizaje suave se están reduciendo muy rápidamente.
Los crecientes temores de los inversores de que el euro quiebre han estado alimentando una fuga de los activos de las economías más débiles, una estampida que ni siquiera las acciones de sus gobiernos pueden detener. El último ejemplo de esto es España. A pesar de la aplastante victoria electoral del Partido Popular en las elecciones del 20 de noviembre, los costos del país para solicitar préstamos han seguido aumentando. El gobierno ha debido pagar recién el 5.1% de interés por un préstamo a tres meses, que es más del doble del interés que abonaba hace apenas un mes. Las tasas de interés para los bonos a diez años superan el 6,5%. El nuevo gobierno tecnocrático de Italia comandado por Mario Monti tampoco ha logrado mejora alguna: el costo por los bonos italianos a diez años de vencimiento sigue estando muy por encima del 6%. Los costos para préstamos negociados por Francia y Bélgica están aumentando. Y en esta semana, fracasó la oferta pública realizada por Alemania de Bonos propios.
No es menos alarmante el pánico que ha invadido a los bancos europeos. Se les ha secado el acceso a los mercados “mayoristas” de fondos, y el mercado interbancario está en cuestión, ya que los bancos se niegan a prestarse entre ellos. Las empresas están retirando los depósitos de los bancos en países periféricos. Esta corrida por la puerta trasera está forzando a los bancos a vender sus activos y comprimir los préstamos; el ajuste al crédito podría ser mucho más profundo que el sufrido por Europa cuando se produjo la caída de Lehman Brothers.
Agreguen a esto la aún mayor austeridad fiscal que se impone en toda Europa, más el colapso del comercio y de la confianza del consumidor, y se verá que hay muy pocas dudas de que la zona del euro atravesará una profunda recesión en 2012. Esto conducirá automáticamente a un círculo vicioso en el cual la recesión ampliará los déficit presupuestarios, inflará las deudas de gobiernos y fomentará la oposición popular a la austeridad y las reformas. El temor a las consecuencias hará que los inversores se alejen mucho más rápidamente hacia las salidas, cualesquiera sean.
Las crisis financieras del pasado muestran que esta espiral descendiente sólo puede ser frenada mediante políticas valientes. Pero los dirigentes políticos de Europa no parecen ser capaces ni tener el coraje suficiente. El tan cacareado apalancamiento del Fondo de Rescate acordado en octubre no está conduciendo a nada. Los líderes de la eurozona se han hecho adeptos a hablar de fastuosos planes a largo plazo – más supervisión fiscal, nuevos tratados para avanzar en integración. Pero no ofrecen ideas para contener el incendio actual.
La cautelosa canciller de Alemania, Angela Merkel puede ser impiadosamente eficaz cuando de política se trata: vean sino la manera que ayudó a moverle el piso a Silvio Berlusconi. Pero un “credit crunch” es mucho más difícil de manejar. Junto a otros países acreedores, se niega a reconocer el grado de pánico en los mercados. El Banco Central Europeo rechaza la idea de actuar como prestamista de última instancia de gobiernos en serias dificultades pero que son solventes. El miedo de crear un “riesgo moral”, que la ayuda alivie la presión sobre el país deudor para que acepte las reformas, aparentemente es suficiente para frenar todo plan de rescate. Esto sólo acrecienta el nerviosismo de los inversores con todos los bonos de la eurozona, incluyendo los de Alemania, y convierte un eventual colapso de la moneda en más plausible.
Esta situación no puede continuar por mucho tiempo más. Si no se produce un cambio realmente dramático de parte del Banco Central Europeo y de los líderes de Europa, la moneda única podría quebrarse en muy pocas semanas más. Numerosos eventos, desde la caída de algún banco grande. el colapso de un gobierno, hasta el fracaso de una subasta de bonos, podrían causarlo. En la última semana de enero, Italia tiene que refinanciar más de 30 mil millones de euros en bonos. Si los mercados se resisten y el Banco Central Europeo sigue inmóvil, el tercer mayor deudor de bonos soberanos del mundo podría ser empujado a declarar su default.
… No es posible que la Sra. Merkel y el BCE sigan amenazando un día a las economías descarriadas con que serán excluidas del euro, y al siguiente tranquilizar a los mercados con la promesa de que salvarán al euro. A menos que ella decida pronto, la canciller alemana se dará cuenta que la elección ya ha sido hecha por ella“


Ejercicio mental para los agoreros argentinos: volver a observar con atención los ratio deuda/PBI de los países europeos. Luego observar el de Argentina. Respirar profundo. Y ahora preguntarse si existe la posibilidad de que haya una crisis en el país.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El inicio del conflicto

 El 15 de mayo de 2003, un día después de que el innombrable se bajara del ballottage, Escribano publica este editorial en el diario La Nación y marca el inicio de lo que se vendría:


Treinta y seis horas de un carnaval decadente
Por José Claudio Escribano | LA NACION


Más notas para entender este tema


Han sido treinta y seis horas lastimosas, pero no hay que dar por el pito más de lo que el pito vale.
Lo decían nuestros padres. Lo podemos decir nosotros. El pito del justicialismo vale bien poco en relación con el interés del país, que debe seguir adelante merced al trabajo silencioso y esperanzado de sus gentes.
Han sido treinta y seis horas de un carnaval decadente, que entristeció, y hasta enfureció, a muchos argentinos, tal vez porque creyeron que el haberlos privado del ballottage comprometía la gobernabilidad. Grave error: la gobernabilidad está comprometida desde antes de ahora, como se verá más adelante. Otro asunto, aunque de menor cuantía, ha sido el agravio acusado por los ciudadanos cuando percibieron que alguien les tomaba el pelo.
Debemos bajar el énfasis indiscriminado en cuanto a la importancia de los hechos que producen los políticos argentinos. Y examinarlos de acuerdo con su real importancia. Más significativo que la toalla arrojada sobre el ring por un menemismo devastado por la catástrofe inminente e inevitable del domingo es el pésimo discurso pronunciado por el ahora presidente electo.
Menem se ha ido de la peor de las maneras; Kirchner, llega. La primera medida de gobierno del doctor Kirchner deberá ser la cesantía de quien ha escrito ese discurso, y, si fue él mismo quien acometió su redacción, convendrá que ya mismo derive en otro la delicada tarea de escribir si es que aspira a ser un verdadero jefe de Estado.
Se sabe que Kirchner está hablando con muy poca gente, encerrado en un círculo íntimo difícil de caracterizar, pero en el que es obvio que gravita su mujer, Cristina, senadora nacional. Faltan apenas diez días para la asunción del mando y, salvo la noticia en general alentadora, de que el doctor Roberto Lavagna continuará en la cartera de Economía, es un misterio cómo se configurará el nuevo gabinete nacional.
* * *
Perdió el presidente electo una oportunidad de excelencia para ponerse por encima de las rencillas asombrosas del Partido Justicialista, tanto que terminaron por involucrar al país todo. Gracias doctor Menem, al fin y al cabo, por haber liberado a quienes jamás han votado por candidatos del PJ, pero tampoco lo han hecho nunca con el signo negativo del voto en blanco o anulado, de la encrucijada morbosa que acechaba en el cuarto oscuro del domingo próximo.
Ante una sociedad ansiosa por su destino, Kirchner cayó en la trampa tendida por el rival: ahondó los odios y las diferencias con Menem y hasta se permitió la temeridad de sembrar dudas sobre cuál será el tono de su relación con el empresariado y con las Fuerzas Armadas. Se olvidó de que la razón de que hablara ayer por la tarde era, justamente, que en ese momento dejaba de ser el candidato que había competido por largos meses por la Presidencia de la Nación y se convertía en el presidente electo de la Argentina.
En la penosa urdimbre de este final inesperado de la contienda electoral de doble vuelta se observó un caos de fondo, como si el estreno de la obra hubiera tomado por sorpresa no sólo a los actores, sino, cosa notable, al guionista, al escenógrafo, al director y a los productores.
Aquí es cuando vuelven a resonar cuatro palabras en los oídos de quien quiera hubiera puesto atención en el discurso de cierre de campaña del doctor Adolfo Rodríguez Saá, el jueves previo a la primera vuelta: "Gozo de buena salud".
Fueron cuatro palabras herméticas, pero acaso las más insinuantes y reveladoras de una campaña que movilizó de manera modesta a la opinión ciudadana. Cuando un candidato dice que goza de buena salud lo natural es que impulse un interrogante general sobre cómo andan los restantes competidores.
La lucha política exige algo más que un certificado de buena salud, si es que éste fuera posible. Impone condiciones extremas de atención, de reflejos psíquicos y de esfuerzos físicos severos, que se hacen sentir en vidas largas y accidentadas. Ricardo López Murphy, uno de los candidatos que se supone entraron más enteros a la liza, dice haber terminado exhausto.
¿Cómo quedaron los demás? ¿Cómo se sintió el doctor Menem, llamativamente incapaz como estuvo, en la noche de la primera vuelta, de controlar el orden más conveniente en ese hotel convertido en un pandemonium?
¿Cómo no reaccionó ante el escenario sorprendente, en el que se movían espectros de una farándula que las pantallas inclementes de la televisión proyectaban como artero envío del enemigo? ¿Por qué apadrinó, con vistas a los comicios que restan para el año, candidaturas imposibles?
¿Por qué hubo tanto desorden en la campaña del ex presidente? ¿Por qué haber dejado que su nombre se asociara a los peores nombres, en lugar de haber abierto paso a quienes habían sido identificados como protagonistas de lo mejor de su doble gestión presidencial o que podían ser el anticipo de la renovación apropiada y por algún motivo esencial anunciada por Menem mismo más de una vez en la campaña?
¿Por qué, en fin, transfiguró Menem, en la noche del 27 de abril, lo que debió ser un discurso chispeante de victoria al fin, en una pobre y agria arenga que alertó al país sobre una incalculada derrota?
Kirchner admite en la intimidad -en el ámbito reducido en el que el visitante registra en él la voluntad de escuchar, de aprender- que contó con la ventaja del handicap inesperado recibido de parte de quien ha sido su adversario principal.
* * *
El temor colectivo que se percibe como saldo principal de la fuga de Menem es que éste haya herido la gobernabilidad del país. Para ser justos, habría que preguntarse, también, en cuánto ha contribuido a esa desazón el inoportuno discurso de Kirchner.
Convendrá decir, ante todo, que el problema de la gobernabilidad es preexistente al de la decisión de Menem, un político, además, que se encuentra al final de una larga carrera, no en el apogeo.
Es más: ninguno de los candidatos que se presentaron en la primera vuelta -ni siquiera quien fue su principal revelación, reafirmada con las palabras que eligió ayer, López Murphy- era por sí mismo garantía de estabilidad institucional en el período por abrirse en días más.
La política argentina se encuentra gravemente fragmentada. El Congreso, en ambas cámaras, es un reflejo de esa crisis. El Poder Judicial se arroga facultades propias de la administración como no ocurre en ningún país serio, desde las finanzas a la determinación de cuáles deben ser las tarifas de los servicios públicos, y se abstiene de actuar, por añadidura, precisamente donde debería hacerlo. Los sindicatos y las entidades representativas de las empresas no cumplen un papel más lucido que aquellos otros de los que reclaman un mejor ejemplo.
Ese es el país con el que los argentinos se han abierto al siglo XXI.
El hecho de que Kirchner se instale en la Casa Rosada con sólo el 22 por ciento de los sufragios acentúa, en principio, el problema de la gobernabilidad, pero está lejos de crearlo. Kirchner llega precedido, y no lo ignora, por una cuestión institucional que se manifestaba con claridad en los días en que Menem proclamaba que vencería con sólo una vuelta electoral.
El Consejo para las Américas estaba reunido en Washington cuando el lunes 28 se hacían los últimos cómputos provisionales de las elecciones. Es un cuerpo que congrega a cuantos tienen en los Estados Unidos una opinión de peso que elaborar, tanto en el campo político como empresarial, sobre los temas continentales. Desde Colin Powell a David Rockefeller.
¿Qué pudieron esos hombres haberse dicho sobre la Argentina, después de conocer los resultados del escrutinio y, sobre todo, los ecos de la infortunada noche de Menem en el hotel Presidente?
Primero, se dijeron que Kirchner sería el próximo presidente. Segundo, que los argentinos habían resuelto darse un gobierno débil.
Podríamos pasar por alto una tercera conclusión, porque las fuentes consultadas en los Estados Unidos por quien esto escribe difieren de si se trata de la opinión personal de uno de los asistentes o de un juicio suficientemente compartido por el resto. Sin embargo, la situación es tal que vale la pena registrarla: la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año (!).
* * *
Esto demuestra que el problema de la gobernabilidad argentina es anterior al espectáculo ofrecido por el doctor Menem. El país suscitaba preocupación en Washington respecto de su futuro con prescindencia de la pirotecnia de última hora.
Ninguna de las conclusiones que dejamos expuestas, y menos la tercera -a la que debe interpretarse como una metáfora de la segunda-, merece otro valor que el de un balance informal, casi académico, entre personalidades con la responsabilidad de prefigurarse el horizonte que el mundo tendrá ante sí. Pero interesa conocerlas por exponer la gravedad de las reflexiones en Washington sobre el futuro posible de la Argentina.
Kirchner conoce esa información desde el lunes 5. Y su respuesta fue que él está de acuerdo en que el principal asunto por resolver en el país es el de su gobernabilidad.
No debería, por lo tanto, el presidente electo desaprovechar lo mejor del discurso de Menem al abandonar la lucha sin que hubiera una sola denuncia judicial de fraude electoral o una sola mesa de votación impugnada en el país. Fue cuando Menem predicó sobre la necesidad de construir consensos y anunció que se contaría con su contribución a la gobernabilidad. La gravedad del tema hace deseable que esa contribución sea una realidad, al menos, a partir de hoy.
Ha caído, al fin, el telón sobre una decepcionante obra de treinta y seis horas. No demos por el pito más de lo que el pito vale, como decían nuestros padres. Dejemos atrás este nuevo papelón de la política argentina.
Pensemos entre todos cómo remontar con el trabajo y el estudio una crisis extenuante, de no menos de cinco años seguidos a estas alturas, y estimulemos al nuevo presidente a que traduzca en los hechos lo que promete con entusiasmo en la conversación privada: "Hay que mejorar la calidad de las instituciones, hay que gerenciar la administración del país". .

viernes, 18 de noviembre de 2011

El debate se muda a Estados Unidos


Gregory Mankiw es uno de los economistas más reconocidos mundialmente. Actualmente da clases en Harvard y su manual “Principles of Economics” es uno de los más utilizados en los cursos introductorios de economía. Obviamente estamos hablando de un economista “ortodoxo”.
A través de una nota periodística que él mismo publicó en su blog (y acá está la carta que le enviaron los alumnos que dejaron su curso), se puede ver que el debate que se está planteando en este momento en las dos principales facultades de economía del país no es un fenómeno local impulsado por el gobierno para enseñar economía kirchnerista (como quieren hacer creer Clarín y La Nación acá y acá) sino un debate latente entre ortodoxia vs heterodoxia cuyos inicios datan desde la publicación de la Teoría General de Keynes en 1936 y que la crisis logró reflotar.
Como se puede observar tanto en la nota periodística como en la carta de los alumnos, el pedido es muy similar al planteado en nuestro país: hace falta una mayor apertura en los contenidos de la carrera para que el estudiante no salga solamente sabiendo qué es lo que dice la ortodoxia.  Además, como bien sabemos todos los argentinos, la ortodoxia muchas veces no sirve ni para explicar ni para resolver una crisis. No hace falta ser un experto en economía para entender que las medidas de ajuste que se quieren imponer a los países europeos no solo no son las adecuadas para resolver la crisis sino que además paradójicamente apuntan a salvar a aquellos que la originaron a costa de la gente, que es siempre la que termina pagando los platos rotos.
Por último, les dejo una traducción que hizo Lucas Llach de un trabajo que ejemplifica bastante bien el problema básico que tiene la economía ortodoxa: NO SIRVE PARA INTERPRETAR LA REALIDAD.

A un estudiante de posgrado en una típica universidad americana o europea que aprenda macroeconomía le enseñarán que la macro puede ser descripta como un conjunto de consumidores y empresas representativas que de manera continua optimizan planes a lo largo de varios períodos; y que para hacerlo utilizan toda la información disponible, incluso la que está implícita en el model matemático en cuestión. Estos consumidores y empresas no sólo entienden perfectamente las complejidades de cómo funciona la economía; también conocen las distribuciones estadísticas de todos los impactos que pueden golpear a la economía. Por lo tanto, pueden hacer predicciones probabilísticas científicamente fundadas acerca de los futuros impactos. En este mundo de deidades no hay incertidumbre, sólo hay riesgo. No puede haber fallas de coordinación porque el “agente representativo” internaliza todas las externalidades posibles. Las bancarrotas de empresas y personas son imposibles. Las burbujas o los pánicos no ocurrirán jamás porque agentes racionales que utilizan toda la información disponible jamás dejarán que eso ocurra. El desempleo prolongado tampoco es posible excepto cuando los consumidores deciden tomar ratos más largos de ocio.
Habiendo aprendido a manejar los secretos de los Modelos Dinámicos de Equilibrio Estocástico (DSGE en inglés), nuestro brillante Ph.D. recién recibidos iniciará su carrera académica enseñando este mismo modelo a la siguiente generación de estudiantes de doctorado.
En el proceso de aprender las habilidades supremas de resolver los modelos DSGE, nuestro graduado del Ph.D. no habrá aprendido lo que es el multiplicador de la inversión, ni tendrá la menor idea de lo que significa la paradoja del ahorro. Habrá aprendido, en cambio, que por la ley de equivalencia ricardiana los déficits públicos no afectan el nivel de producto.
Y entonces llegó la crisis financiera.  ¿Le sorprenderá a los observadores neutrales que nuestro graduado del Ph.D. quede mudo y sólo sea capaz de sugerir que algún impacto no previsto debe haberle pegado a la economía?
Ese mismo observador debería considerar natural, también, que los hacedores de política económica no pidieran el consejo de este reciente Ph.D. capaz de manejar complejos modelos de DSGE. En cambio, quienes llevan adelante la política económica fueron directamente a las cosas que se enseñaban en los libros de macroeconomía hace 40 años, antes de que la escuela del Ciclo Económico Real y la revolución de las Expectativas Racionales capturaran a la profesión del macroeconomista. Aplicaron los principios keynesianos que se encuentran en esos libros de texto, aumentando masivamente los déficits fiscales e inundando los mercados monetarios con billones de dólares de liquidez. Cuarenta años de intrincado modelismo usando los paradigmas de Expectativas Racionales y Ciclo Económico Real se tornaron inútiles, incluso aquellos que tenían algunos matices neokeynesianos con rigideces de precios o salarios. Estos modelos no podían responder la pregunta de qué tenían que hacer las autoridades cuando la crisis golpeara. La razón fundamental por la que estos modelos no podían decir nada útil era que sugerían que las crisis del tipo que comenzó en 2007 no podían ocurrir. Por defecto, los hacedores de política económica recurrieron a Keynes para responder esta pregunta.

sábado, 29 de octubre de 2011

¿Quiénes son los culpables del desempleo en España?

Los trabajadores y los sindicatos, desde luego.
Más abajo les dejo una entrevista realizada por el diario El País a Chris Pissarides (Nobel de Economía 2010), opinando sobre la alta tasa de desempleo que tiene España hace un tiempo.
De paso, esta es otra razón más por la que deberíamos cambiar los planes de estudio en nuestras principales facultades de Economía.


Debería existir solo un tipo de contrato"
J. P. VELÁZQUEZ-GAZTELU - MADRID - 29/10/2011

Como especialista en mercado laboral, el chipriota Christopher Pissarides sigue muy de cerca el caso español. Premio Nobel de Economía en 2010 y profesor de la London School of Economics, Pissarides ha visitado esta semana Madrid invitado por la Fundación Rafael del Pino.
Pregunta. ¿Qué ha hecho mal España para tener una de las tasas de paro más altas del mundo?
Respuesta. Para entender lo que ha ido mal en este país hay que remontarse a finales de los años setenta y a los años ochenta, cuando se dio a los trabajadores unos poderes y privilegios que la economía no podía permitirse. Estoy a favor de apoyar a los trabajadores, de aumentar las rentas y de adoptar medidas para reducir la pobreza, pero solo si la economía se lo puede permitir. Para que los empresarios puedan crear empleo deben tener expectativas de beneficio. Por tanto, todo lo que se produzca debe compartirse entre el empresario y el trabajador. En los primeros años posteriores a la restauración de la democracia en España se otorgó a los trabajadores una parte de la producción demasiado grande.
P. ¿Qué opina de la dualidad entre trabajadores fijos y temporales que hay en España?
R. La creación de los contratos temporales en la España de los años ochenta fue una buena decisión, porque la economía crecía y era más fácil crear empleo. Pero la medida tuvo el efecto contrario cuando la economía comenzó a contraerse: los empresarios encontraron una excusa para no crear el empleo fijo esencial para incentivar una mayor productividad y una mejor formación. Ahora que estamos de nuevo en recesión hay muchas presiones para reformar el mercado laboral. Reformar los dos tipos de contrato es, desde luego, un movimiento en la buena dirección, pero no ha ido lo suficientemente lejos por la resistencia de los sindicatos.
P. ¿En qué dirección debería ir la reforma laboral?
R. Debería existir solo un tipo de contrato. Antes que nada, creo que los contratos deberían dejarse en manos del sector privado. El Gobierno no debería interferir. Lo que sí es asunto del sector público es la prestación por desempleo, que debería aplicarse a todo tipo de trabajadores y que debería ser gradual: nada al principio, un poco después de seis meses de trabajo, por ejemplo, y subir gradualmente la cantidad sin llegar demasiado lejos, hasta un máximo de 10 años.
P. ¿Cuándo podrá España crear empleo?
R. Los puestos de trabajo los crean los empresarios privados, y llegarán cuando se recupere la confianza en la economía. ¿Dará el contrato único resultados inmediatos? La respuesta es no. Los resultados vendrán gradualmente, pero vendrán.
P. ¿No cree que poner en marcha nuevos estímulos a la economía ayudaría a reducir el paro?
P. Sería peligroso volver a los estímulos, a menos que haya confianza plena en los nuevos acuerdos de disciplina fiscal. Los estímulos funcionarían bien si hubiera cooperación en la eurozona en materia fiscal. No funcionaría que un país perteneciente a una unión monetaria dejase de preocuparse por la situación de su deuda soberana y decidiera por su cuenta expandir su política fiscal para fomentar el empleo. Sí podría funcionar en un país como Reino Unido, que no pertenece a una unión monetaria, ya que puede influir en su tipo de cambio. En España, eso es imposible. Haga lo que haga fiscalmente, no tendrá influencia alguna en el tipo de cambio del euro.
P. ¿Qué papel deberían desempeñar los sindicatos en una sociedad como la española?
R. Lo más importante no es cuánta fuerza o cuánto poder tienen los sindicatos, sino cómo lo utilizan. La ley otorga todavía más poder a los sindicatos en Escandinavia, pero lo utilizan de forma cooperativa. Se preocupan más por la economía en general que por sus militantes. Parece que a los sindicatos españoles les preocupan más sus militantes con trabajo que los jóvenes con contratos temporales o las mujeres que quieren entrar en el mercado laboral. Abusan de su poder al negociar solo en beneficio de sus miembros. Los sindicatos británicos estuvieron en esa situación hasta los años ochenta, cuando el Gobierno les recortó buena parte de su poder. A pesar de tener el apoyo de los sindicatos, el Gobierno laborista siguió la misma línea porque llegó a la conclusión que era lo mejor para el país y para la economía en general.

jueves, 27 de octubre de 2011

Un poco de futurología

Con la confirmación de la reelección de CFK, es necesario retomar la discusión sobre lo que se viene para el corto y mediano plazo.
En el plano económico, los desafíos más importantes del gobierno seguramente van a ser frenar la fuga de divisas (tanto por balanza comercial como por el sector financiero) y la inflación.
Como vemos en el siguiente gráfico (que tomamos prestado del blog Economista Serial Crónico), la fuga de capitales estuvo presente en casi todo el período de gobierno kirchnerista con un fuerte crecimiento a partir de 2007. Si bien esto representó siempre un problema, hasta hace poco no era tan relevante ya que éste era financiado por el superávit de la balanza comercial (no solo eso, como era tan holgado, además se acumulaban reservas).


Sin embargo, en este último tiempo las importaciones vinieron crecieron más que las exportaciones, lo que se tradujo en un paulatino achicamiento del superávit comercial. Y hay que destacar que el rubro que más creció en estos últimos 6 meses dentro de las importaciones fue el de los combustibles, cuyo incremento fue nada menos que del 102%.
Esta caída del superávit comercial plantea un doble problema, ya que como vimos no solo financia la salida de dólares sino que además introduce la posibilidad de caer en déficit en un futuro no muy lejano, lo que finalmente se traduciría en una caída en el nivel de reservas. Esta caída en el nivel de reservas provocaría también una mayor demanda de dólares por parte de los ahorristas (ya que esperarían que  la moneda se devaluara) lo que a su vez reforzaría la fuga de divisas. Como se puede notar, estamos en presencia de un círculo vicioso cuyo fin sería el agotamiento de las reservas. Y por este motivo es que creo necesario mantener el superávit comercial (a diferencia de lo que planteó ELY en su momento acá), ya que funcionaría como ancla de las expectativas de los ahorristas[1]  .
Otra posibilidad sería frenar directamente la fuga de capitales del sector financiero (algo que ya se está comenzando a implementar). El problema es que esto implica una labor mucho más ardua, dado que existe un mercado paralelo muy difícil de erradicar.
Entonces la solución para frenar la hemorragia de divisas sería apuntar a mantener el superávit de balanza comercial. Ahora bien, ¿cómo lograr esto? Atacando al mismo tiempo el otro problema que mencionamos al principio: la inflación (de lo cual ya hablamos acá). Si se logra reducir por debajo de la tasa de devaluación del tipo de cambio entonces se lograría una depreciación real de la moneda, lo que a su vez afectaría positivamente la balanza comercial.
Otra forma sería, por ejemplo, reestructurando la política de subsidios para que impacte directamente en la demanda (como ya discutimos también acá),. De esta manera se lograría reducir el monto de los subsidios y además desincentivar el uso excesivo de los combustibles (y que entonces se reduzca la cantidad importada de los mismos).


[1] Hay que aclarar que esta no es la única variable que afecta las expectativas de los ahorristas; existen varias más y esto a su vez implica que se necesitan otro tipo de herramientas para atacar a cada una de éstas. Sin embargo esto ya es tema de otro post.

miércoles, 19 de octubre de 2011

La crisis financiera de Estados Unidos (Parte IV)

Capítulo I: Los antecedentes históricos (ver acá)

Capítulo II: El comienzo del fin (ver acá)

Capítulo III: La crisis (ver acá)

Capítulo IV: ¿Quién tiene la culpa?

Finalmente llegamos al último capítulo de la serie de posts sobre la crisis financiera de Estados Unidos.
Como vimos, los principales culpables fueron las grandes empresas del sector financiero pero principalmente el Estado. No solo fue el que avaló la completa desregulación del sector sino que luego no supo (o no quiso) darse cuenta del problema a tiempo; y finalmente cuando la crisis estalló, no tomó medidas ejemplares.
Sin embargo, hay que destacar otro gran culpable de esta crisis que a primera vista no resulta fácil reconocer: la academia.
Desde los ’80 muchos prestigiosos economistas fueron grandes defensores de la desregulación financiera (apelando al ya-tan-conocido fundamento de que los mercados por sí solos se autoregulan en forma eficiente) e influyeron fuertemente en las políticas del gobierno. Esto fue clave ya que aportaron desde la teoría un sustento a este tipo de políticas económicas.
Si estos economistas hicieran esta tarea porque realmente creen que estas políticas son las mejores para el país, no habría problema. Ahora si lo hacen solamente porque les pagan para realizar esto entonces claramente estamos en presencia de un conflicto (serio) de intereses. Y peor todavía si estos economistas ocupan altos cargos en las principales universidades de EEUU. Veamos un par de ejemplos:
  • Martin Feldstein es una eminencia a nivel mundial (ganador, por ejemplo, de la medalla John Bates Clark). Fue el presidente del Consejo de Asesores Económicos durante la presidencia de Reagan y uno de los arquitectos de la desregulación financiera. Desde 1988 hasta 2009 fue uno de los miembros del directorio de AIG. Actualmente es profesor de macroeconomía en Harvard.
  • Glen Hubbard fue también presidente del Consejo de Asesores Económicos pero durante la presidencia de Bush hijo. Fue además miembro del directorio de Capmark, una importante financiera que creció durante la burbuja y finalmente terminó quebrando en 2009. Actualmente gana 250.000 dólares al año como directivo de Metlife, una empresa de seguros. Es además el decano de la universidad de Columbia.
  • Laura Tyson fue también presidenta del Consejo de Asesores Económicos durante la presidencia de Clinton. Una vez finalizado su mandato, rápidamente pasó a formar parte del directorio de Morgan Stanley donde gana 350.000 dólares al año. Es además profesora de economía en Berkeley.
  • Ruth Simmons es miembro del directorio de Goldman Sachs y gana más de 300.000 dólares al año. Es además la presidenta de la Universidad de Brown.
  • Larry Summers (ganador también de la medalla John Bates Clark), hizo millones asesorando a empresas financieras y dando conferencias, muchas de estas siendo contratado por las mismas bancas de inversión. Según su declaración jurada, su patrimonio neto está entre los 16,5 y 31 millones de dólares. Al mismo tiempo (2001-2006) fue el presidente de Harvard.
  • Frederic Mishkin luego de renunciar como directo de la FED volvió a dar clases a la universidad de Columbia.

Perlita: Acá dejo la nota que escribió Mishkin en el blog del Financial Times explicando su participación en la película y acá la réplica del director de la misma, Charles Ferguson.

domingo, 16 de octubre de 2011

Sobre la reforma en el plan de estudios de Economía en la UBA


Hace un tiempo ya que venía pensando en escribir sobre la reforma del plan de estudios de Economía en la UBA y los dos posts de Eduardo Levy Yeyati me sirvieron de disparador inicial.
Me parece una excelente decisión que (por fin) se haga la reforma en el plan. De todas formas, soy bastante escéptico con los resultados, aunque eso ya es otro tema.
El debate es sumamente complejo ya que implica cambiar muchas cosas del plan actual que ya no se ajustan a la realidad argentina. Básicamente existen dos temas principales: la duración de la carrera y los contenidos de las materias.
En su post ELY menciona que los alumnos de mayor promedio de la carrera sugirieron que la carrera fuese más larga para profundizar en los contenidos. Con todo respeto, se nota que nunca buscaron trabajo. Hoy en día hasta para trabajar en telemarketing te piden un título. Y en algunas empresas privadas (la minoría) y en el Estado te aumentan el sueldo aproximadamente un 15-20% si estás recibido. Todo esto, sumado a que en las privadas la carrera dura 4 años, dejan a los alumnos de la UBA es serias desventajas en el mercado laboral. De todas formas, una vez obtenido el título, éste tiene un prestigio y un reconocimiento mucho mayor que el de cualquier universidad privada.
¿Hay que acortarla a 4 años entonces? Yo creo que se podría, hay varias materias del ciclo común y del profesional que aportan muy poco, al igual que otras que imparten contenido bastante similar y se podrían fusionar. Entonces esto se podría lograr manteniendo el nivel de la carrera. De esta forma, se logra una carrera más corta y de contenidos más generales, que les sirve por un lado a los que solamente quieren el título y largarse a laburar y también por otro a los que quieren dedicarse a estudiar la disciplina con mayor profundidad (ingresando a un posgrado).
Sin embargo, también es verdad que hay otras asignaturas que no figuran o que no tienen la importancia que deberían tener en el plan de estudios actual (cuya mayoría se relacionan con la parte “política” de la materia), como por ejemplo Estructura Económica Argentina, Historia del Pensamiento Económico, Teoría Política, Filosofía, etc. Y acá es donde más juega el debate ortodoxia vs heterodoxia, en la parte de los contenidos. Porque a mi entender, esta dicotomía llevada al nivel más generalizado de todos implica discutir sobre cuáles son las herramientas necesarias para entender la ciencia económica. Mientras que la ortodoxia establece que éstas son básicamente la economía y las matemáticas, (gran parte de) la heterodoxia utiliza además otras ramas sociales como son la historia, la política, la sociología, la filosofía, etc. Para entender un poco mejor esta disyuntiva y solo a modo de ejemplo, les dejo los enfoques de la Universidad de San Andrés y de la FLACSO respectivamente:  preparar a los estudiantes “para ser hábiles analistas a través del empleo del razonamiento lógico, complementado con técnicas matemáticas y herramientas estadísticas” o prepararlos “para analizar la economía a través de un enfoque que contemple el estudio de los elementos fundamentales de la teoría económica con el análisis histórico, institucional, social e internacional necesarios para aprehender la naturaleza de cada una de las grandes etapas del proceso económico”.
La pregunta que se desprende entonces es: ¿cuál es más adecuada? Yo me inclinaría por la segunda. La economía es una disciplina social, estrechamente relacionada con el comportamiento de la sociedad. Y por lo tanto es necesario tener conocimiento de otras ramas sociales como son la historia, la política, la filosofía, etc. para comprender de una forma más acabada los fenómenos económicos. Las matemáticas son necesarias; pero como una herramienta más (ya que constituyen el lenguaje de los economistas y sin ellas resulta difícil la comunicación) y no como una piedra angular de la carrera, dado que aportan muy poco a la hora de interpretar y entender la disciplina.

UPDATE: A través de un mail que anda circulando de Demian Panigo sobre el tema, les dejo una nota de Joan Robinson y un listado de artículos relacionados de la página de Jornadas de Economía Crítica.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Estructura Desequilibrada en el BAE

En la hoja 6 del BAE de este último lunes 10 de octubre salimos publicados como post de la semana. La nota es un resumen de lo que se vino subiendo hasta ahora (falta una entrega más que saldrá en breve) sobre la crisis financiera de Estados Unidos en base al documental "Inside Job".
Muchas gracias al diario por la publicación.



martes, 4 de octubre de 2011

La crisis financiera de Estados Unidos (Parte III)

Capítulo I: Los antecedentes históricos (ver acá).

Capítulo II: El comienzo del fin (ver acá).

Capítulo III: La crisis
La primera pregunta que se le cruza a uno por la cabeza es: ¿se podría haber prevenido? Y la respuesta es inequívoca: sí.
Ya en 2004 el FBI había realizado varios informes sobre numerosos episodios fraudulentos relacionados con el mercado hipotecario. En 2005, Raghuran Rajan (economista jefe del FMI) publicó un trabajo advirtiendo sobre el peligro de esta burbuja ("Has Financial Development Made the World Riskier?"). En 2006 fue el turno de Nouriel Roubini, a través de otro trabajo de investigación ("Why Central Banks Should Burst Bubbles"). Y en 2007 Allan Sloans publicó varios artículos en la revista Fortune y en el Washington Post advirtiendo lo mismo.
La FED, comandada por Ben Bernanke, parecía no darse cuenta de la gravedad del asunto y prefirió hacer oídos sordos a todas estas denuncias. La crisis no tardaría en llegar.
Veamos cómo se fueron dando los acontecimientos principales:

  • A principios de 2008 comienzan a derrumbarse los pagos de los préstamos hipotecarios y esto deja a las bancas de inversión con CDO’s y propiedades sin poder vender.
  • En marzo de 2008 Bear Stearns no puede hacer frente a sus pagos y es adquirida por JP Morgan Chase (a 2 dólares la acción). Hay que aclarar que Bear Stearns estaba calificada como A2 (muy buena) dos días antes de ir a la quiebra.
  • El 31 de agosto Fred Mishkin (director de la FED) renuncia al cargo. Su “motivo” fue que tenía que revisar uno de sus manuales de economía que estaba próximo a ser publicado(?).
  • En septiembre, Henry Paulson anuncia el rescate de Fannie Mae y Freedie Mac, dos gigantes prestamistas que estaban al borde de la quiebra (ambas con calificación AAA hasta último momento).
  • Unos días después Lehman Brothers se declara en bancarrota y Merryl Linch, que estaba también al borde de la quiebra,  es adquirida por Bank of America.
  • En esa misma semana se conoce que AIG le debía 13.000 millones de dólares a los tenedores de CDS y no tenía dinero para costear esos pagos. El gobierno entonces debe salir al rescate de la empresa para evitar el colapso del sistema;  para eso Bernanke y Paulson presionan al congreso para que apruebe la medida que representaba un desembolso de 700.000 millones de dólares. El congreso lo termina avalando.
  • Al día siguiente se les paga a los tenedores de CDS 61.000 millones de dólares. Goldman Sach solamente (que era uno de los principales poseedores de estos seguros), recibe 14.000 de esos 61.000 millones de dólares.
  • Por otro lado, Paulson, Bernanke y Tim Geithner (presidente de la reserva federal de Nueva York) obligan a AIG a pagar 100 centavos por dólar la acción (con la plata del Estado) en vez de tratar de negociar un precio menor.
  • Y eso no es todo: Paulson además obliga a AIG a renunciar a su derecho de demandar a Goldman Sachs (y al resto de los tenedores de CDS) por fraude.


Parecería que Goldman Sachs salió demasiado bien parada del problema a pesar de haber sido uno de los principales culpables de la crisis. No solo se le pagó (y muy bien) cada centavo de sus CDS sino que además no podía ser demandada por fraude. Esto no debería sorprender si nos fijamos cuál era el puesto anterior del secretario del tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson: ¡CEO de Goldman Sachs!

Increíble pero cierto…


¿Y ahora cómo sigue esto? Peor...
Una de las piezas principales del discurso de Obama antes de ser presidente fue sobre cómo salir de la crisis. Según él, la causa principal fue la avaricia de Wall Street y las fallas en la regulación del sector. Ya una vez en el poder, dijo que era necesaria una fuerte reforma del sector financiero.
Sin embargo, cuando finalmente la implementó en 2010 ésta terminó siendo bastante débil, dejando sin afectar, por ejemplo sectores críticos como el rol de las calificadoras.
Parece bastante desconcertante que luego de una crisis de semejante magnitud y en donde la desregulación del sector financiero haya tenido gran parte de la culpa, Obama no haya hecho grandes cambios aquí. Sin embargo, puede encontrarse la respuesta en algunos nombres que eligió para formar parte de su gabinete:
  • Tim Geithner fue elegido como secretario del tesoro (como vimos venía de ser el presidente de la reserva de Nueva York durante la crisis y uno de los principales arquitectos del rescate a AIG).
  • En su reemplazo como presidente de la reserva de Nueva York, se nombró a William C. Dudley, ex jefe de economistas de Goldman Sachs.
  • A su vez, el jefe de gabinete de Tim Geithner es Mark Patterson, ex empleado de Goldman Sachs.
  • Como jefe de la Comisión de Compraventa de Futuros Obama nombró a Gary Gensler, un ex ejecutivo de Goldman Sachs que también participó en la prohibición de la regulación de derivados.
  • A cargo de la SEC nombró a Mary Schapiro, ex CEO de FINRA (el organismo de autoregulación de las bancas de inversión).
  • Además Obama nombró como su jefe de gabinete a Rahm Emanuel, un ex directivo de Freddie Mac.
  • Tanto Martin Feldstein (ex miembro del directorio de AIG) como Laura Tyson (ex miembro del directorio de Morgan Stanley), son parte del consejo asesor para la recuperación económica.
  • Como presidente de la FED, Obama decidió mantener a Bernanke.
  • Y por último, el jefe del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos es, nada más y nada menos que… ¡Larry Summers!
Como vemos, entre los asesores y cargos más importantes del gobierno de Obama se encuentran los mismos que defendieron la desregulación del mercado y que fueron los principales culpables de la crisis.
Nuevamente increíble, pero cierto…