lunes, 14 de febrero de 2011

Un tipo de cambio depreciado, ¿fomenta la desindustrialización?

La teoría económica ortodoxa nos enseña que un tipo de cambio muy depreciado permite mantener los salarios bajos y por lo tanto fomentar el desarrollo de las industrias intensivas en mano de obra. Es más, según ésta el tipo de cambio no tendría que considerarse una variable de política económica ya que los bancos centrales no deberían tener una meta sobre el tipo de cambio real o nominal.
Por otro lado, un tipo de cambio apreciado, fomenta el crecimiento y desarrollo de las empresas a través de la competencia generada por los productos importados.
Sin embargo, un estudio realizado por Rodrik (2005)[1] muestra que sucede todo lo contrario:
“En el contexto de la teoría que acabo de describir en forma muy resumida, un tipo de cambio real competitivo amplía la rentabilidad real de los bienes comerciables, acrecienta la cantidad de inversiones en los sectores de bienes comerciables que se vuelven rentables, suponiendo que todos los demás factores se mantengan invariables y, por lo tanto, en términos probabilísticos, amplía el número de industrias realmente rentables que despegan y que a la larga resultan ser exitosas. Por eso se puede decir categóricamente que existe una relación entre el tipo de cambio real y la calidad de las exportaciones.”
En el gráfico siguiente se puede observar la relación entre una medida de la sobrevaloración del tipo de cambio real en el período 1994-2003 y la calidad de la canasta de exportaciones. Se puede ver, además, que los países que aparecen cerca del origen en el gráfico tenían un tipo de cambio relativamente subvalorado, mientras que los que aparecen alejados del origen tenían un tipo de cambio sobrevalorado en el mismo período.
Una vez más la ortodoxia económica está equivocada...




[1] Rodrik, Políticas de Diversificación Económica, Revista de la CEPAL Nº87, 2005.

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