viernes, 11 de marzo de 2011

Homenaje a la 125

En una especie de humilde homenaje me gustaría compartir un texto genial, creativo y didáctico que anduvo circulando en su momento por internet, cuyo autor desconozco (si alguien lo sabe agradecería me lo dijera ya que lo busqué bastante y no hubo caso).

Suponete
Un día como hoy pero de 1980, suponete, que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener de pedo. Hacía consoladores para la Argentina porque mis costos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de India eran mucho más baratos. En fin, suponete que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fábrica podía producir solamente 5 centavos más. Esto en las mejores épocas. En otras, suponete, que directamente perdía plata. Ahora, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 centavos, con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos y es así que ellos vendían más consoladores que yo.
Para fines de los ´90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco.
Ahora, suponete que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda la sociedad entera tiene que pagar el costo: luego de una devaluación los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.
El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de la moneda devaluada sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma y la goma es un derivado del petróleo y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, como la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, del Estado. Es así que, entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.
En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad bárbara de 35 por ciento por cada peso que invierto. Encima, se reactivaron todas las fábricas del país, creció el trabajo y los salarios. Ya van 5 años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad está tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresario, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.
¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se revelan, se cansan de que los chinitos no se pongan las pilas en la catrera y salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas -desesperadas- haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades. En China, el gobierno declara la Emergencia Sexual y saca una Ley de Seguridad Consolante: abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar en la China. El precio internacional de los consoladores se dispara, un consolador sale dos, tres, hasta cuatro veces lo que salía antes.
A mí me viene al pelo. Suponete que, de pronto y por una cuestión ajena, por cada peso invertido puedo sacar hasta dos pesos con treinta centavos, ¡una rentabilidad del 130 por ciento! De golpe, hacer consoladores no sólo es una actividad que me permite vivir bien, ahora me permite hacerme millonario. Y eso que sigo siendo un "pequeño productor de consoladores", que no es lo mismo que "productor de pequeños consoladores". Así y todo estoy ganando, suponete, 40.000 pesos por mes. Chocho.
¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas se vuelcan masivamente a la industria del consolador porque todos quieren hacer mucha plata, obviamente. Como consecuencia, en Argentina pasan tres cosas:
  1. Todos los consoladores se venden al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto o al mismo precio que se paga afuera (carísimo). Como nuestros sueldos están devaluados y están devaluados para que se puedan fabricar un montón de cosas, esta consecuencia es absolutamente injusta ya que hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprarlos.
  2. Como consecuencia de que muchas fábricas se cambian al rubro de los consoladores de goma, se dejan de fabricar muchas cosas y al haber menos cantidad de esas cosas, aumentan de precio, con lo cual nuestros sueldos pierden poder adquisitivo con respecto a todos los productos.
  3. Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumenta de precio. Antes valía 100.000 pesos, ahora vale 500.000 pesos. Entonces yo ahora ya ni siquiera trabajo. Directamente me conviene alquilar mi fábrica a otro que la trabaje mientras yo me rasco el higo todo el día. Vienen fondos de inversión, pooles de consoladores y empiezan a alquilar fábricas en todo el país y las dedican a la producción de consoladores.
El gobierno, entonces, tiene que hacer algo. Porque la gente lo votó por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos alcancen para vivir, lo cual es lógico. La gente aceptó pagar el costo de la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo y, por ahí, en el mejor de los casos, progresar.
Y lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del 30 por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones; cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, mucho: 30 por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.
Suponete que, entonces, yo soy un tipo muy irracional y egoísta. Suponete que además no tengo memoria, no me acuerdo de lo mal que me iba antes y me olvido, además, de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que a mí me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y me pongo a armar un gran quilombo. Corto las rutas y no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, etc.
Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones antipopulares y desestabilizadoras: "Consoladores=Patria", "Paja o Muerte", "Todos somos Consoladores", "No al Aborto, Sí al Consolador", "Con los Consoladores estábamos mejor", "K tirame la goma".
La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación. Suponete que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.
El gobierno no me reprime, es sumamente racional al respecto del manejo del conflicto, entonces yo me aprovecho de esa situación y radicalizo mi protesta. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta, ahora lo apoyan, con lo cual todo me sale redondo.
Hasta acá la historia es igual a la del campo. Pero suponete que en vez de pasar lo mismo que pasa con el campo, en el conflicto de los consoladores pase otra cosa. Suponete que de golpe, el gobierno dice: "Bueno, tenés razón. Te voy a sacar las retenciones móviles." Yo me pongo re contento, hago un acto en Rosario y salto de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, el Pro y la Carrió que apoya cuanto consolador se le cruza. Gané la batalla.
Al otro día, el gobierno dice: "Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo y además dejé de comprar dólares para mantener el tipo de cambio y, además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas con el banco y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan los sueldos que quieran y voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles de alojamiento populares y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país."
Entonces, aumenta la goma en dólares. Y el costo del trabajo aumenta a valores europeos. Y encima tengo más presión fiscal y se me va un 33 por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el dolobu. Para colmo, se revalúa la moneda porque ya el gobierno no sale a comprar dólares, con lo cual la diferencia que hacía antes en el mercado internacional se achica. Ahora no tengo retenciones y, aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando tenía retenciones.
Un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minitas vuelven todas al lecho masculino porque los chinitos se pusieron a estudiar tantra como locos y ahora pueden mantener una erección durante 48 horas seguidas. El sexo adquiere la calidad de "Actividad Protegida por la República Popular China". Por efecto de la transnacionalización de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, viejo y peludo nomás, vuelve a ser el mejor amigo entre las chinitas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba, la humanidad entera se encamina hacia una época más feliz.
Suponete que en Argentina ahora nos tapan los consoladores. No nos sirven para nada. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otra cosa. No nos tecnificamos, no nos modernizamos, no diversificamos nuestra producción, en fin, se nos pasó el tren.
Ahora mi actividad no tiene ni renta extraordinaria ni el apoyo del estado. Suponete que tengo miles de cajas llenas de penes de goma y que me los tengo que meter en el culo.
Suponete.

8 comentarios:

  1. Muy bueno Best, no lo había leído.

    Comparto en que la 125 era una muy buena idea, que le vamos a hacer.

    Saludos

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  2. Era una mala idea. En una actividad muy riesgosa, que ya estaba aportando desproporcionadamente(con respecto a los demás ciudadanos y empresas)al Estado, que te vengan a poner un techo a la rentabilidad cuando no le ponen un piso a tu pérdida es bastante revulsivo. Encima cuando es una actividad con 99% de pymes, que ganan menos que un par de abogados patagónicos.

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  3. Que te pongan un techo a tu rentabilidad cuando no le ponen un piso a tu pérdida?
    No te parece que el techo era bastante alto? Y que además era flexible, justamente por si los precios caían? No te parece, además, que cuando hubo pérdida el Estado sí estuvo presente (subsidios, ley de emergencia económica, etc.)?
    Porque es fácil poner el grito en el cielo cuando te suben las retenciones y decir que hay que liberar la economía para el beneficio de unos pocos, pero el tema es preguntarse qué pasa en la mala, como en los '90 cuando el campo se moría de hambre y pedía a gritos que el Estado interviniera...
    Entonces cuando les va bien, piden que el Estado no intervenga y se autoproclaman liberales, pero cuando la cosa viene mal cambian completamente el discurso y piden que el Estado intervenga?
    Creo que la cosa así no va...

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  4. De hecho el Estado no intervino, así que la praxis indica que nadie pone piso a mi pérdida.
    Y tiene su lógica, cuando la producción agropecuaria esta en problemas graves, todas las finanzas del país entran en crisis, por lo tanto no es creíble ninguna intención de ayuda, porque no existen los medios.
    Yo con la seca de 2009 perdí el 80% de mi capital y nadie me ayudó.
    Ahora, gracias a que se cayó la 125, me puedo recuperar más rápido porque pago menos retenciones.

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  5. No se bien a qué época te referís. Pero en los ´90 el menemismo no intervino y muchísimos productores (pequeños en su mayoría) quebraron. Y no me vengas con la excusa de que no intervino porque había crisis, porque no ayudó al sector NUNCA, no solo en los últimos años de gobierno. Y como dije antes, todo el campo estaba pidiendo a gritos ayuda porque la rentabilidad estaba por el suelo.
    El gobierno actual, en cambio, les dio un tipo de cambio preferencial, compensaciones, créditos, etc. que benefició increíblemente al sector y que hizo que no se escuchara NI A UNO SOLO quejarse hasta la 125. Absolutamente a todos les iba bien y sobretodo los que habían decidido plantar soja la estaban juntando de a millones. Entonces se les decidió poner un techo ya que realmente eso era un beneficio extraordinario y porque además la sojización del país estaba trayendo problemas al resto de la población y ustedes se horrorizaron diciendo que el Estado no podía intervenir, que era literalmente un robo, blablabla. Es decir, volvieron a apelar al discurso liberal.
    Después en 2009 aparece la sequía, a muchos les empieza a ir no tan bien (los grandes productores que tienen respaldo económico para bancársela) y a muchos directamente mal (pequeños productores y a todas aquellas actividades agropecuarias distintas de la soja). Vuelven a pedir a gritos la ayuda del Estado, y éste responde a través de subsidios, baja en la retenciones, ley de emergencia económica, etc. O sea que sí ayudó cuando les fue mal.
    Entonces vuelvo a repetir lo que dije antes: en los ´90 les fue mal y pidieron la intervención del Estado. A partir del 2003, y gracias a las medidas tomadas por el Estado les va bien y no se escucha a nadie quejarse y en 2009 cuando les vuelve a ir mal piden que el Estado intervenga???
    Pónganse de acuerdo...

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  6. En los 90 no intervino. estamos de acuerdo. Y desde 2002 la única intervención significativa fueron las retenciones. Lo del dolar no lo cuento porque fue política económica general, y lo demás fueron miguitas sin importancia.
    Y tenés razón en que no nos ponemos de acuerdo entre nosotros. Algunos todavía creen en el Estado, yo creo que estructuralmente e históricamente en la Argentina es enemigo de los productores, socio en las ganancias y ausente en las pérdidas. Y que es al pedo soñar con que puede adoptar otra conducta.

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  7. "Y desde 2002 la única intervención significativa fueron las retenciones. Lo del dolar no lo cuento porque fue política económica general, Y LO DEMÁS FUERON MIGUITAS SIN IMPORTANCIA." (Las mayúsculas son mías).
    Veo que estás decidido a no reconocer que el Estado puede intervenir en un sector en particular tanto en las buenas (como magníficamente mostrás acá arriba) como en las malas (no diciendo nada al respecto de las medidas que te mencioné en la época de la sequía).
    Y con respecto a lo último que decís, tampoco lo comparto. Decís que "algunos" todavía creen en el Estado. Yo lo veo distinto: TODOS los del campo en las malas le piden que intervenga y en las buenas apelan al discurso liberal para pedir que no intervenga.
    La realidad muestra que el Estado debe estar ahí para los productores cuando les va mal pero que también debe estar ahí cuando se produce una renta extraordinario que debe ser redistribuida en favor de toda la población. Por eso, creo, que la 125 fue una de las mejores medidas de este gobierno.

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  8. miguitas. Eso fueron. A mi, con meenos de la mitad de la producción esperada, no me dieron nada, pero me siguieron deduciendo las retenciones. Solo fue propaganda. Puede ser que algun acomodado haya ligado algun subsidio, o a otros corrido un vencimiento.
    En resumen, el Estado no esta en las malas, ni va a estart nunca salvo con algo para la foto.
    Que en las buenas se corra, porque hay pérdidas y ganancias, no ordinarias y extraordinarias. Para los que ganan esta el impuesto a las ganancias.

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