sábado, 14 de mayo de 2011

Un nuevo Banco de Desarrollo

En primer lugar, creo necesario que la Argentina tenga nuevamente un banco de desarrollo. Aclaro porque, tiempo atrás, leí que sería un error volver a insistir sobre este tema luego de la experiencia del BANADE. Sin embargo, esta justificación carece de validez ya que un intento frustrado no demuestra la inviabilidad del proyecto. Más aún, “aprender de nuestros errores” sería justamente rever las causas del fracaso para presentar una propuesta superadora.
Volviendo al eje de la cuestión, uno de los mayores problemas que enfrentan hoy en día las empresas argentinas es un déficit de financiamiento. Este déficit se encuentra explicado principalmente por una falta de apoyo por parte de los bancos privados para los proyectos de largo plazo (dada su baja rentabilidad) y a su vez por un casi inexistente acceso al crédito internacional.
Sin embargo, la reticencia a prestar de los bancos privados es entendible: ¿para qué arriesgarse a financiar un proyecto de inversión a 15 o 20 años de escaso o nulo retorno financiero cuando pueden, por ejemplo, brindar préstamos al consumo de muy corto plazo y alta rentabilidad?
Entonces es acá donde entraría en juego el banco de desarrollo, brindando apoyo a través de créditos estratégicamente orientados a aquellos proyectos de bajo retorno financiero pero alto retorno social que de otra forma no se concretarían. Si además tomamos en cuenta que estos proyectos son en su mayoría inversiones de capital fijo e infraestructura, vemos que el banco de desarrollo cumpliría un rol fundamental en la promoción del desarrollo industrial del país.

1 comentario:

  1. Para ello, creo que es imprescindible la Ley de Entidades Financieras. No solo para fomentar el crédito productivo desde el Estado, sino para canalizar el crédito privado hacia esos sectores también.
    De alguna forma debería limitarse el lucro extraordinario en beneficio del bien comun.

    Te mando un abrazo bostero!
    Pablo

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