martes, 9 de agosto de 2011

La enfermedad brasileña

Así la llama Ramiro Albrieu en su trabajo y así es como probablemente se conozca en el futuro. A diferencia de la enfermedad holandesa, en donde la apreciación de la moneda era generada por el ingreso de divisas provenientes de la exportación de commodities, en este caso la apreciación se da por el ingreso de capitales financieros.
Como se puede observar en el cuadro Nº1, Brasil lidera por amplio margen el “top ten” de apreciación real desde la salida de la crisis (mediados de 2009) a la actualidad (mayo de 2011).

Y esta apreciación tuvo dos consecuencias principales.
- Una reducción constante del superávit comercial.
- Una caída tanto en volúmenes de exportaciones industriales como en su participación de las exportaciones totales (ver gráfico).

¿Por qué sucede esto? A causa de la entrada masiva de capitales extranjeros. "Si bien una parte fue inversión extranjera directa, el grueso de la entrada de capitales tomó la forma de inversión de cartera, en particular en activos de renta variable. Más específicamente, las colocaciones más dinámicas se refieren al mercado de acciones, que ya representan un tercio de los pasivos externos totales de la economía cuando en 2003 apenas eran un décimo de los mismos".

¿Y qué es lo que motiva esta entrada masiva de capitales? "La política monetaria adoptada por Brasil (esquema de metas de inflación) cuyos rasgos principales fueron una fuerte apertura financiera y altas tasas de interés. Con esta estrategia de política, el juego de los agentes financieros es bastante predecible: fondearse en otras monedas a tasas bajas e invertir en reales a altas tasas y con expectativas de apreciación cambiaria".
Entonces, ¿hay que imitar a Brasil? Por lo menos en política monetaria, parece que no.

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