lunes, 1 de agosto de 2011

Salimos en el Cash

La nota es un mix de las entradas anteriores sobre el MEK. Les dejo el link y la nota completa:


¿Es viable el modelo?


 Por Juan Manuel Telechea
La alta intención de voto que despliega Cristina Fernández de Kirchner en las encuestas de las principales consultoras invita a reflexionar sobre un futuro escenario a partir de octubre con un nuevo gobierno de la Presidenta. Esto plantea diversos interrogantes, aunque sin embargo el más importante parecer ser si el modelo económico kirchnerista es viable o no, dado que presenta ciertos indicios de agotamiento.
Para un mejor análisis, resulta adecuado dividir la gestión del gobierno en dos subperíodos: 2003-2007 y 2007-2011.
De esta forma, en un principio el modelo se caracterizó por un tipo de cambio alto y salarios bajos, heredados de la devaluación de 2002, que permitieron tener una elevada competitividad especialmente en los sectores transables. A partir de esto, y con una coyuntura externa favorable, el país creció fuertemente logrando un superávit fiscal y de cuenta corriente –con la consecuente acumulación de reservas–, una baja inflación y una importante reducción de la deuda externa, que logró finalmente desvincular a la Argentina de la influencia del FMI. Este auge en la economía permitió implementar una política de generación de empleo y mejora de las condiciones salariales que a su vez impactaron positivamente en la reactivación y crecimiento de la economía.
A partir de 2007 el panorama comenzó a cambiar: con salarios más altos, motivados principalmente por el auge económico y una distribución progresiva del ingreso, una inflación mayor y un tipo de cambio real apreciándose, el PBI continuó creciendo pero la competitividad de los sectores se fue erosionando, fundamentalmente la del sector transable. Esto, sumado a la alta elasticidad-ingreso de las importaciones, generó en los últimos tiempos una continua reducción del superávit en la balanza comercial: según los datos del Indec, en 2010 cayó un 27 por ciento con respecto a 2009 y el acumulado de enero-abril de 2011 presenta a su vez una caída del 24 por ciento con respecto al mismo período del año anterior.
Si bien la inflación actual representa un problema para el Gobierno, que además repercute en la apreciación del tipo de cambio real, no parece ser un factor desestabilizante de la economía, ya que se encuentra contenida. Sin embargo, la constante reducción del superávit que ha venido exhibiendo la balanza comercial en el último año y medio ciertamente se presenta como un llamado de atención para el oficialismo. Esto se debe a que, si se recapitula un poco en la historia argentina de los últimos 50 años, se puede observar que todas las crisis económicas tuvieron su origen en la escasez de divisas.
Ahora bien, ¿esto significa que indefectiblemente el modelo no es viable? En absoluto; el país cuenta con una suficiente cantidad de reservas como para financiar un déficit de cuenta corriente por lo menos por los próximos cinco años. No obstante, dado el peso que tienen las expectativas en la economía argentina, incurrir en un déficit de balanza comercial podría ser un duro golpe para la credibilidad del Gobierno, por lo que el mantenimiento del superávit en este rubro se presenta como uno de los principales desafíos a partir de octubre.
Esto es así, ya que este problema presenta características estructurales, por lo que la forma de combatirlo debería ser empleando un programa coordinado y planificado que ataque la raíz del problema, y no a través de medidas cortoplacistas y aisladas como hasta ahora viene sucediendo.
De todas formas, hay que aclarar que estamos en año de elección y, como se dijo al inicio, dada la alta intención de voto que viene teniendo el oficialismo, la estrategia del Gobierno parece ser tratar de modificar las cosas lo menos posible, es decir, poner la economía en “piloto automático”.
A partir de octubre esta estrategia seguramente se modifique, ya que, de no hacerlo, el agotamiento del modelo podría cristalizarse en el mediano plazo

3 comentarios:

  1. Muy racional lo que decís. De todas formas a mí me queda la duda de que es lo que trae más beneficios electorales. Creo que con todo el consumo de estos años, no sería tan malo ofrecerle a la población mecanismos directos y fáciles de ahorro (llámese plazo fijo con tasas reales de interés positivas). No parece muy sano el mecanismo actual donde la mayoría piensa en verdes y se los tienta en plazo fijo moviendo poco el dólar. De hecho ya parecería que no tienta tanto.

    Igual creo que los políticos deberían dejar (si es que lo hacen) de pensar en términos electorales y pensar en lo que realmente consideran que es mejor para el país. Creo que los principios no se deberían entregar, no importa lo que pase, de hecho a veces sale el tiro por la culata.

    Saludos

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  2. Concuerdo con ambas cosas. Por un lado creo que están faltando herramientas que faciliten el ahorro (en pesos) y por otro me parece que en muchos casos las medidas que sirven para ganar votos no son las mismas que se necesitan para fomentar el crecimiento y desarrollo del país. Habrá que ver si esto cambia a partir de octubre con una reelección de CFK.

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  3. Me alegro Best que me haya entendido porque la redacción quedó bastante cruzada y con algunas imprecisiones. También es importante ser un buen entendedor.

    Felicitaciones por su nota! La verdad que prefiero leer medios opositores, aunque me tenga que tomar una pastillita para la depresión, Ja! Ja! Ja! Le confieso que me sirven como abogados del diablo y de todas formas cuando algo no cierra, no cierra. Igual estoy convencido que son nocivos para la sociedad en general.

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