martes, 24 de enero de 2012

Entrevista a Pablo Gerchunoff

El domingo pasado salió publicada en La Nación una entrevista a Pablo Gerchunoff (de ahora en más PG), uno de los economistas argentinos más reconocidos en la actualidad.
En ella, comienza realizando una analogía entre los dos gobiernos kirchneristas y los de Menem, en la cual destaca como similitud entre ambos que  el crecimiento kirchnerista despojado de la recuperación cíclica (habrá que ver cómo obtiene este número y a qué le llama “recuperación cíclica”) es igual al que tuvo el gobierno del riojano. Esta comparación pareciera ser hecha adrede, como diciendo “el kirchnerismo se puede jactar todo lo que quiera de los 8 años de crecimiento, pero debería saber que la gestión de Menem (de la cual este gobierno siempre trató de diferenciarse) pasó por lo mismo y miren cómo terminó”. Sin embargo, PG debería saber muy bien que el único punto de contacto entre los dos modelos económicos es éste (y de nuevo, tomando ese 3% del que habla él como un dato fehaciente). Además, se los mire por donde se los mire (reservas, deuda externa, balanza de pagos, etc.), los números actuales no evidencian una posible crisis.
Más adelante en la entrevista, PG pasa a explicar la victoria de CFK y su análisis es descollante:

Renta agropecuaria más beneficio demográfico más Brasil inflándose en dólares: sobre ese triple maná operó la política económica kirchnerista. Y ese triple maná vuelve al kirchnerismo sólido. ¿Vio? A veces los dados de Dios le dan perdurabilidad a políticas equivocadas.

O sea, no solo la Argentina creció únicamente gracias al viento de cola sino que además las políticas económicas de este gobierno fueron equivocadas. A ver si se entiende: este gobierno hizo todo mal, y aún así crecimos al 9%! Más que viento de cola, fue un terrible huracán…
De todas formas, Hay que reconocer que PG sobre políticas económicas acertadas sabe bastante: a fines del 2000 (cuando era el jefe de asesores de economía de De La Rúa) en una entrevista, esta vez a página 12, afirmaba que “La Argentina ahora tiene una estrategia de crecimiento viable [sic]”.
Dejando un poco de lado las ironías y las chicanas, la entrevista finaliza mostrando el costado más lúcido de PG:
La brecha de productividades entre el agro y la industria mercado internista viene del fondo de los tiempos. Pero desde 2003 no se ha hecho nada efectivo para cerrarla. El tipo de cambio para el agro es de aproximadamente 2,80 pesos por dólar; el de la industria mercado internista es por lo menos el doble, y sin embargo la industria tiene un déficit comercial de 20.000 millones de dólares por año. He ahí el testigo en números de una industrialización fallida en muchos sectores. Y también la génesis de las políticas de Moreno como Ministro de Comercio de facto.
-¿Cuál es la consecuencia práctica de ese diagnóstico?
-Poner la innovación y la productividad en el centro del cosmos económico, en el agro, en la industria, en los servicios modernos. Menos controles y más innovación.
-¿Qué quiere decir eso en materia industrial?
-La idea que predominó desde Carlos Pellegrini hasta Federico Pinedo (abuelo) le gusta a Cristina: diversificar los productos de la tierra y agregarles valor. Los ejemplos exitosos son la industria de aceite de soja, el vino, el biodiésel y unos pocos más. Pero los alimentos elaborados son el segmento más protegido en el comercio mundial. No intente vender galletitas para la hora del té a los británicos porque no podrá. La alternativa es insertarse en el comercio global industrial con mayor especialización: un espejo retrovisor producido en la Argentina para todos los autos del mundo vale más que los 800.000 automóviles que producimos anualmente.

1 comentario:

  1. Best,
    Espero que alguien en el gobierno haya leído la entrevista y llegado al final que resaltás. Hoy en su columna semanal en La Nación, Andrés Oppenheimer compara el número de patentes que Asia y América Latina registraron en EEUU durante el año pasado. La diferencia es monstruosa (76000 a 500) y explica esta brecha de productividades señalada por PG. Para los países de la región es mucho más fácil hablar de los síntomas que esto produce, "enfermedad holandesa" (aunque el año pasado escribí un post sobre el tema pues justamente la poca productividad de nuestras industrias indicaría que no tenemos esta "enfermedad"), y pensar en soluciones cortoplacistas como la devaluación del tipo de cambio, que en las causas, pues trabajar sobre las mismas implicaría esfuerzo y capacidad técnica que el gobierno actual no tiene.
    Salvedad y mención especial hay que hacer sobre los aumentos en inversiones de investigación y desarrollo bajo el gobierno kirchnerista (mencionados junto con esfuerzos de Brasil y Chile en la nota de Oppenheimer). Es un paso importante en la dirección correcta que debe complementarse con incentivos a la ID en el sector privado y con una mayor orientación a la ID públicos hacia actividades productivas (en contraposición a investigación pura).
    Saludos,

    martín

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