lunes, 11 de junio de 2012

Encrucijada

En economía no existen recetas únicas. En cambio, para lograr un objetivo se pueden tomar muchos caminos. Las diferencias entre cada uno de esos caminos es lo que se conoce como trade-offs, es decir los pros y contras. Para defender el nivel de reservas (el factor clave de la economía argentina), el gobierno decidió tomar el camino que, según sus objetivos en materia de distribución, nivel de empleo, etc., mejor se  adecuaba a estos trade-offs. Y ese camino fue el del control a las importaciones (CI) y a la compra de divisas (CCD).
Para ver por qué el gobierno decidió elegir esas dos herramientas hay que hablar primero del superávit de balanza comercial y la fuga de capitales, dos de los componentes claves que influyen en la acumulación de reservas (el otro es el pago de deuda).
Dado que la inflación de los últimos años fue mayor a la devaluación del tipo de cambio nominal frente al dólar, lo que ocurrió fue una apreciación del tipo de cambio real. Esto, sumado a la mayor elasticidad-ingreso de las importaciones frente a las exportaciones, explica gran parte de la reducción del superávit comercial. Y a su vez, como este superávit explica gran parte de la acumulación de reservas, de ahí viene la decisión de controlar las importaciones.
Por otro lado, tanto la apreciación real del tipo de cambio como la reducción del superávit comercial son factores que influyen positivamente en las expectativas de devaluación, que a su vez estimulan la fuga de capitales. De acá se desprende entonces la decisión del gobierno de intervenir directamente la compra de divisas.
Ahora bien, ¿cuál fue el impacto de estas medidas?[1]
Por el lado del CI, esta medida tuvo dos consecuencias principales: afectó positivamente al nivel de precios y negativamente al nivel de actividad[2]. Asimismo, la caída en el nivel de actividad repercute negativamente en el nivel de precios (una suerte de cancelación de efectos si se quiere) y en las exportaciones.
Con respecto al CCD, éste afectó positivamente a las expectativas de devaluación a través del aumento del dólar negro (nada de llamarlo “blue” para suavizar que es algo ilegal) y negativamente a la construcción de inmuebles, una de las ramas más dinámicas en los últimos años[3]
Esta medida, que venía funcionando relativamente bien desde que se implementó, generó fuertes distorsiones en los mercados en este último mes cuando se decidió literalmente cerrar la canilla de los dólares en el mercado oficial. Esto significó un violento salto del dólar negro, una caída en los depósitos en dólares y un incremento en la tasa de devaluación del tipo de cambio nominal (además del costo político de varios cacerolazos).  
Aquí estuvo, en mi opinión, el error del gobierno. En un mercado tan sensible como el del dólar, los cambios drásticos tienen consecuencias drásticas (casi calcada fue la reacción de los ahorristas luego del anuncio de la implementación de la medida allá por noviembre). Esto se debe fundamentalmente al rasgo particular de este mercado: su fuerte arraigo social y cultural. Y esta característica (que paradójicamente fue reconocida por el gobierno), no se puede modificar de un día para el otro. Las medidas apuntadas a erradicar esto deberían ser graduales. Un primer paso resulta, por ejemplo, la pesificación de la compra de inmuebles.
En suma, como se dijo al principio no existe una solución única ni milagrosa que nos permita crecer eliminando todas las tensiones que se van generando. Los controles a las importaciones al igual que a la compra de divisas son herramientas que resultan eficaces para el objetivo explícito de defender el nivel de reservas, con efectos secundarios  que resultan controlables (siempre y cuando estas medidas sean manejadas de forma sensata y equilibrada).
Para concluir, al día de hoy la economía argentina presenta un panorama complejo (caída en el nivel de actividad, una inflación que no baja a pesar de esta caída, tensiones en el mercado cambiario, etc.), enmarcado en una coyuntura global aún más compleja, lo que requerirá un gran manejo político y económico por parte del gobierno.[4]


[1] Es imprescindible para el análisis mencionar el agravamiento de la situación global a causa de la crisis de deuda europea y el impacto que esto tuvo en nuestro país.
[2] Cabe destacar que en el mediano plazo esta medida probablemente genere un proceso de sustitución de importaciones con la consecuente caída de las mismas.
[3] Si esta medida se mantiene en el tiempo probablemente se transforme en un control de cambios de facto, algo que hasta ahora en la Argentina nunca tuvoun final feliz.
[4] Nunca está de más aclarar que el nivel actual de reservas es holgado por lo que se rechaza cualquier pronóstico de crisis.


6 comentarios:

  1. Fíjate que hasta la Universidad Di Tella suscribe tu nota número 4.

    http://focoeconomico.org/2012/06/10/decifrando-nuestra-macro-hacia-un-nuevo-rodrigazo/

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  2. ¿El nivel de reservas es holgado?
    Hay quienes dicen que el nivel real de reservas se encuentra por debajo de 15 mil millones....

    Esa es la triste realidad, la única forma de estabilizar la economía argentina es un ajuste recesivo brutal, sobre todo considerando que las importaciones de energía se dispararon a más de 10 mil millones de dólares por años.

    El fría mes de Julio dará testimonio de la crisis energética y de la mentira K.

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  3. El mercado negro es la consecuencia inevitable de las restricciones. No es un tema cultural y se reproduciría en cualquier parte del planeta y con cualquier mercadería. En Cuba siempre hubo mercado negro de carne y huevos.
    Por supuesto que si las restricciones son sobre una mercadería muy apreciada, presente en una gran parte de los hogares como reserva de valor, y usado en transacciones.
    Encima se plantea el tema en momentos en que se ve que el gobierno considera los dólares un bien "escaso", con inflación mayor a la tasa de devaluación durante varios años,generando un combo que hace ver al dolar de 4,45 como una pichincha.
    Ese mercado no va a desaparecer, sino que se va a naturalizar y crecer en volúmen.
    De hecho un crecimiento en volumen haría bajar su valor, porque el precio actual de 6$ es visto como un buen valor para vender para muchos tenedores.

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  4. Alcides: quiénes son los que "dicen" que las reservas son de 15 millones?

    Mariano T: el mercado negro siempre estuvo (en parte explicado por la cantidad de operaciones en negro de nuestra economía, algo que olvidé mencionar en la entrada). La consecuencia inevitable de las restricciones no es el mercado negro, sino solamente que se agrande la brecha con el dólar oficial.
    Y vos mismo, diciendo que el dólar se utiliza como reserva de valor, estás afirmando que es un tema cultural.
    Saludos.

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  5. Ahora somos todos negros. Esa es la diferencia.
    Que sea el dolar es cultural, o el hecho que es la moneda mas usada en intercambio.
    Pero si no fuera el dolar sería cualquier moneda dura, o el oro, o lo que sea menos una moneda cuyo poder de compra interno se desvaloriza al 25% anual.
    El cambio cultural va a ser que tengamos la inflacion de un pais normal

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  6. Para tener la inflacion de un pais normal no hay que distribuir en el estado la deuda de los privados (cavallo dixit) ni generar una deuda externa que costo diez años llevar a ratios manejables, ni fomentar monopolios que cartelizan la oferta de productos y menos aun los de primera necesidad, ¿el oro? quien se banca su volatilidad en los ultimos 10 años.

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