jueves, 11 de julio de 2013

Críticas a la teoría de la inversión neoclásica

Como se demuestra en la reseña realizada por Chirinko (1993), existe abrumadora evidencia empírica que muestra que la tasa de interés tiene escasa o nula relevancia a la hora de explicar las variaciones de la inversión. Esto queda claro cuando el autor analiza los resultados empíricos de los modelos de la q de Tobin y encuentra que en general estos no son satisfactorios para explicar la inversión tanto en términos de la significatividad de la q como la bondad del ajuste de la ecuación. Así, el autor encuentra que, por un lado los trabajos empíricos de von Furstenberg (1977), Clark (1979), Summers (1981), Blanchard y Wyplosz (1981) y Hayashi (1982) revelan que la q no es significativa para explicar la inversión y además presentan un R2 bajo; y por otro que Ciccolo (1975) o Summer (1981) presentan además costos de ajuste extremadamente grandes. Esto lleva al autor a concluir que (Ibid. pág. 1906):
A final issue concerns the relative importance of prices, quantities and shocks as determinants of investment. While there is clearly no uniformity in the results and the role of shocks remains to be assessed, it appears to this author that, on balance, the response of investment to price variables tends to be small and unimportant relative to quantity variables.
Del mismo modo, Zarnowits (1985, pág. 22) en otra reseña similar llega a conclusiones casi idénticas:
This last insight gave rise to an influential theory of Tobin (…). However, the hypothesis has not fared well in empirical tests (von Furstenberg, 1977; P. K. Clark, 1979; Blanchard and Wyplosz, 1981; Abel and Blanchard, 1983; Gordon and Veitch, 198Z). This is perhaps partly because of the use of average q instead of the theoretically more appropriate marginal q, but more likely because of various simplifying restrictions used in this work: homogeneous capital and perfect financial markets with no liquidity constraints on firms. These idealizations are poorly suited for an analysis of cyclical movements in investment and they certainly clash with the Keynesian views on the instability of financial markets.
De modo que la evidencia empírica viene a corroborar las críticas teóricas realizadas por la heterodoxia a la teoría de la inversión neoclásica. Éstas básicamente se centraron en demostrar que la inversión no es una función decreciente de la tasa de interés como plantea la teoría neoclásica, y que por lo tanto su variación no responde a cambios en dicha tasa de la manera que se supone. En otras palabras, las críticas apuntan a señalar que no existe la productividad marginal decreciente del capital, el pilar fundamental en el cual se asienta esta supuesta relación[1].
Para esto, se pueden mencionar tres críticas fundamentales en relación con esta teoría: 1) la interpendendencia entre la tasa de interés y la inversión; 2) el supuesto del pleno empleo para la determinación del ratio K/L; 3) la reversión del capital[2].
El primer punto se basa principalmente en el supuesto de que se puede tratar a los rendimientos esperados de la inversión como dados, independientemente del nivel de la tasa de interés. Este supuesto se encuentra en las teorías de Walras, Fisher y Marshall, cuya explicación radica en establecer que ante una reducción de la tasa de interés el precio de demanda de los bienes de capital aumenta, lo que estimula su producción[3]. El problema radica en que justamente suponer esto es erróneo, ya que la tasa de interés representa un costo de producción para las empresas, y de este modo si esta tasa se reduce, los rendimientos se reducen en la misma cuantía, quedando indeterminado el nivel de la demanda agregada[4].
En segundo lugar la teoría neoclásica de la inversión requiere del supuesto del pleno empleo del factor trabajo, ya que si esto no se cumple entonces el nivel de la inversión agregada vuelve a quedar indeterminado, porque no se puede especificar el ratio capital-trabajo (K/L). Según esta teoría, una reducción de la tasa de interés provoca una caída del precio del capital y un incremento en su demanda. Detrás de esto, lo que se observa es que las empresas aumentarán su ratio K/L (ya que el precio de “K” se redujo). Sin embargo, para poder afirmar esto es necesario que la cantidad de trabajo se encuentre fija, ya que podría suceder que al mismo tiempo que K aumenta, L lo haga en una cuantía mayor, generando ahora una caída del ratio K/L. Por lo tanto, es necesario asumir el pleno empleo del factor trabajo para evitar que esto último suceda[5].
Por último, resta mencionar la crítica más radical, aquella realizada por Sraffa que se conoce como la reversión del capital y que implica que no es posible obtener una relación unívoca entre el precio del factor capital y su escasez relativa. Esto se debe a que los bienes de capital no son homogéneos y que por lo tanto la inversión solo puede ser medida en términos de valor. Esto implica además que los precios relativos no sean independientes de la tasa de interés, y que entonces exista la posibilidad de que una reducción de la tasa de interés en lugar de provocar un aumento del ratio K/L genere una caída del mismo, ya que esto podría hacer que ahora sea más conveniente elegir una técnica de producción que requiera un capital (en valor) menor, es decir que sea más trabajo-intensivo.
El gráfico siguiente resulta claro para la explicación: supóngase que inicialmente la empresa se encuentra en el punto A de la curva I, es decir que produce utilizando una técnica de producción K’/L’ que optimiza su función de producción, y que por algún motivo (por ejemplo una mejora en la tecnología) hay un descenso de la tasa de interés. Si se mantienen los precios relativos entonces el nuevo ratio K/L será aquel situado en el punto B. Pero es perfectamente posible que los precios relativos se modifiquen, provocando un desplazamiento de la curva y que entonces el ratio K/L adoptado por la empresa sea el punto C de la curva II, es decir un ratio K/L más bajo que el anterior.
Gráfico 1. Relación capital-trabajo.
Por último, es necesario destacar que la teoría post keynesiana no sólo realizó las críticas pertinentes a la teoría neoclásica de la inversión sino que además presenta una teoría de la inversión basada en el acelerador que se presenta mucho más robusta a nivel empírico. Previamente se destacó que Chirinko en su reseña señala que la inversión responde de manera mucho más marcada a las cantidades (ventas, PBI, etc.) que a los precios (la tasa de interés). Además se puede agregar la reseña realizada por Courvisanos (1996, pág. 161) donde afirma que:
This is particularly the case where the Kaleckian macro-investment analysis has reaped impressive results in the 1980s (Del Monte 1981; Stegman 1982; Fazzari and Mott 1986-87; Fazzari et al. 1988; Chamberlain and Gordon 1989).
Y el trabajo para la Argentina realizada por Panigo et al (2006), donde los autores encuentran que las variables más relevantes que explican la inversión son el producto y la restricción al crédito, mientras que las variables precio no son relevantes.

Referencias
·         Blanchard, O. y Wyplosz, C. (1981), An Empirical Estructural Model of Aggregate Demand, Journal of Monetary Economics.
·            Chirinko, R. (1993), Business Fixed Investment Spending: Modeling Strategies, Empirical Results, and Policy Implications, Journal of Economic Literature.
·         Ciccolo, J. (1975), Four Essays on Monetary Policy, Disertación para la obtención del doctorado, Universidad de Yale.
·         Clark, P. (1979), Investment in the 1970’s: Theory, Performance and Prediction, Brokings.
·         Courvisanos, J. (1996), Keynes and Keynesians on Investment Decision-Making: A Behavioural Perspective, History of Economics Review.
·         Fazzari, S. y Mott, T. (1986), The Investment Theories of Kalecki and Keynes: An Empirical Study of Firm Data, 1970-1982, Journal of Post Keynesian Economics.
·         Hayashi, F. (1982), Tobin’s Marginal q and Average q: A Neoclassical Interpretation, Econometrica.
·         Kalecki, M. (1937), A Theory of the Business Cycle, The Review of Economic Studies.
·         Keynes, J.M. (1936), Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, Fondo de Cultura Económica, 1936.
·         Panigo et al (2006), Metodologías Alternativas para el Análisis de las Restricciones al Financiamiento en Argentina, Banco Central de la República Argentina.
·         Petri, F. (2010), Bringing Sense Back to the Theory of Aggregate Inverstment, Universitá di Siena, en proceso.
·         Romer, D. (2012), Advanced Macroeconomics, McGraw Hill.
·         Summers, L. (1981), Taxation and Corporate Investment: A q-Theory Approach, Brookings.
·         Von Furstenberg, G. (1977), Corporate Investment: Does Market Valuation Matter in the Aggregate?, Brookings.
·         Zarnowitz, V. (1985), Recent Work on Business Cycles in Historical Perspective: Review of Theories and Evidence, Journal of Economic Literature.



[1] Resulta interesante destacar que a diferencia de lo que sucedió en otras ramas de la teoría, en este caso Keynes debe ser tenido en cuenta dentro de la teoría neoclásica de la inversión ya que su curva de demanda de inversión (la eficiencia marginal del capital) descansa sobre los mismos supuestos, algo que el mismo autor reconoce.
[2] Otros problemas con esta teoría que se podrían mencionar son: la velocidad del ajuste de la inversión, el supuesto de costos de ajuste convexos y el supuesto de una curva dada de demanda agregada para la industria independiente de la tasa de interés. Todas estas críticas se pueden encontrar en Petri (2010).
[3] En el caso de Fisher sería levemente distinto, ya que lo que se postula es que en un determinado período existen una serie de proyectos de inversión que requieren una inversión inicial y que otorgan un beneficio esperado dado, que es independiente de la tasa de interés. Así, cuando ésta se reduce los rendimientos esperados aumentan y por lo tanto lo mismo sucede con la inversión.
[4] Un argumento similar se puede encontrar en Kalecki (1937, pág. 87): “Let us assume that the rate of investment has really, say, risen so much that the new level of investment prices and the initial state of expectations give a marginal efficiency equal to the rate of interest. The increase of investment, however, will cause not only the prices of investment goods to rise, but also a rise of prices (or, more precisely, the upward shift of marginal revenue curves) and employment in all branches of trade. Thus, because the facts of the existing situation enter, in a sense disproportionately, into the formation of our long-term expectations, the state of expectations will improve and the marginal efficiency of assets appears again higher than the rate of interest. Consequently equilibrium is not reached and the investment continues to rise.”
[5] Esto significa que aún si no se tiene en cuenta la reversión del capital, la teoría neoclásica sigue siendo incorrecta. 

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