miércoles, 14 de agosto de 2013

La crisis europea, una mirada crítica sobre la visión oficial de los hechos

Les dejo un trabajo que estaré presentando junto a unos compañeros en el próximo congreso de AEDA (10 y 11 de septiembre). El resumen dice así:

A cinco años de que se iniciara lo que se conoce como “La Gran Recesión”, la Zona Euro no sólo no evidencia signos de recuperación, sino que, por el contrario, la crisis que hoy atraviesan los países europeos se agudiza. Las políticas de ajuste llevadas a cabo tuvieron los resultados contrarios a los pregonados por las autoridades. Esto pone de manifiesto que la lectura de las causas de la crisis de deuda de la visión oficial, compuesta por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha sido incorrecta.
El objetivo de este trabajo es analizar los argumentos esgrimidos por la visión oficial. Ésta afirma, básicamente, que la crisis de deuda europea se asocia a la irresponsabilidad fiscal de los países periféricos (PP) –España, Irlanda, Portugal y Grecia–. De aquí se desprende que el modo de enfrentar la crisis consiste en realizar un ajuste del gasto que permita a estos países hacer frente a sus deudas, para así recuperar la confianza de los mercados financieros.
El caso paradigmático tomado como ejemplo por la visión oficial respecto a la efectividad de la política de ajuste fiscal es el de los países bálticos (Letonia, Estonia y Lituania), que son presentados como una experiencia de “ajuste exitoso”. Allí se aplicaron al pie de la letra las recomendaciones de “consolidación fiscal”, y al poco tiempo estos países experimentaron una recuperación sostenida. Ahora bien, cabe preguntarse si este dinamismo responde a la efectividad del ajuste fiscal o si en realidad operaron otros factores particulares de estas economías que favorecieron la rápida recuperación. De ser así, se desmorona uno de los baluartes de aquellos que insisten con el ajuste.
En contraposición a esta lectura de la crisis, se presenta una visión alternativa, que aquí se denomina estructural. Esta última identifica como aspecto central de dicha crisis a los impedimentos inherentes a la Unión Monetaria (UM), que consisten en no permitir lidiar con las diferencias estructurales que existen entre los distintos países miembros. Más precisamente, a partir de la adopción de la moneda única, los PP renunciaron al manejo autónomo de la política monetaria y cambiaria. La imposibilidad de contar con estas herramientas de política económica llevó a desbalances de cuenta corriente y flujos de capital entre los países miembros, que terminaron desencadenando la crisis de deuda actual.

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