domingo, 6 de octubre de 2013

El fantasma de la "R"

Así como river, independiente y central tienen un fantasma que los acecha (y lo va a hacer de por vida), Argentina tiene el suyo también. Y no es otro que el de la restricción externa. 
Desde los inicios de su historia la Argentina se ha enfrentado con este problema, y está claro que todavía no le ha encontrado solución.
Ahora bien, qué es exactamente la restricción externa? Si bien la mayoría de los economistas podrían ponerse de acuerdo en definirla como la incapacidad de obtener las divisas necesarias para el crecimiento "normal" de la economía, esto no significa que exista un consenso en cuanto a su definición y a sus posibles soluciones. La clave está en interpretar cuál es esa tasa de crecimiento "normal", y ahí es donde surgen las diferencias.
Para poder explicar esto (en realidad para poder explicar cualquier cosa), creo que lo mejor es apelar a una analogía. Imaginemos un compartimento cerrado, con agua adentro. A medida que le vaya agregando agua, ese compartimento se va a ir llenando hasta que llegue al techo. A partir de ahí, no voy a poder agregar más agua. Esto mismo sucede con la demanda agregada y la tasa de crecimiento de una economía: si le inyecto más demanda, la economía crece más y su tasa de crecimiento es mayor.  Cuál es el techo? En una economía desarrollada, éste va a estar dado por la capacidad de ajuste de la oferta a esta demanda, mientras que en un país periférico como la Argentina, va a existir un techo previo que es el de la restricción externa. Es decir, antes de llegar al límite de la capacidad instalada, la Argentina se encuentra con que no tiene los dólares necesarios para financiar las importaciones que requiere para ese nivel de demanda agregada. 
Veamos esto en el siguiente "compartimento":
Lo que observamos aquí es una economía donde no hay restricción externa, ya que la tasa de crecimiento (4%) se encuentra por debajo del techo del 5% que sería la tasa donde aparece este problema.
A partir de esto, podemos ver qué sucedió en Argentina luego de la crisis de 2001:
El incremento en el precio internacional de los commodities, sumado a la caída notable en las importaciones y exportaciones producto de la crisis de 2001* provocaron el incremento en ese techo que impone la restricción externa, motivo por el cual la economía pudo crecer a una tasa promedio del 8% hasta 2011.
Aquí hay que destacar un punto fundamental: hay un abismo entre decir lo que figura en el párrafo anterior y decir que el crecimiento de este período se debe al viento de cola.
La diferencia está en que el aumento del precio de los commodities llevó el techo más arriba, pero fueron las políticas económicas llevadas a cabo durante este período las que expandieron el consumo y la inversión, logrando inyectar esa demanda necesaria para crecer al 8%. El crecimiento no se explica por el viento de cola (como ya lo demostramos acá).
Si se hubiese seguido el diagnóstico de algunos economistas que decían que la economía estaba recalentada y que había que bajar el gasto, reducir la emisión, etc. entonces la situación hubiese lucido así:
Es decir, la Argentina hubiese crecido a una tasa mucho menor, perdiendo una oportunidad única de crecimiento a tasas elevadas (notar la ironía: esos mismos economistas son los que hoy dicen que el país perdió una oportunidad única). Desde ya que un crecimiento tan elevado no viene libre de tensiones (inflación principalmente) pero en un país subdesarrollado, con todo lo que eso implica, hay que priorizar el crecimiento. Porque sin crecimiento no puede haber reducción del desempleo ni redistribución del ingreso. Y nadie me asegura que si hoy crezco al 4%, mañana voy a crecer al 8%. Un claro ejemplo comparativo resulta Brasil, donde la inflación es baja, no hay restricción externa, pero su tasa de crecimiento promedio 2003-2012 fue de 4,4%.
Está claro que si uno decide ajustar el gasto, subir la tasa de interés, etc. no va a alcanzar ningún techo de crecimiento. Argentina en cambio, eligió tener un crecimiento elevado. Y eso provoca que, en algún momento llegues a ese techo que impone la restricción externa. La explicación principal es que cuando un país crece, las importaciones se expanden a una tasa mayor que las exportaciones (en parte por la apreciación cambiaria provocada por la inflación). Si ese crecimiento elevado se hace sostenido, el superávit de balanza comercial se va achicando, hasta el punto en el que no alcance para financiar todos los gastos realizados en dólares (fuga de capitales, turismo, etc.). Esa reducción en el margen constante va haciendo que el techo de la restricción externa se vaya achicando, hasta llegar a la situación actual:
Esto significa que el techo actual de crecimiento es menor, y que si el gobierno decide crecer más va a tener que buscar una forma de volver a llevar ese techo hacia arriba. Si no, sucede lo que vemos hoy en día: las importaciones (junto con el gasto con tarjeta afuera) crecen de manera acelerada, las exportaciones se mantienen en el mismo nivel, y eso genera en última instancia la caída de las reservas. 
En el post siguiente vamos a ver cuáles son las posibles soluciones a este problema, aunque hay una que ya deben conocer todos porque es la solución que se utilizó en todas las últimas crisis ('71, '75, '81, '89 y '01). Para el lector ansioso le adelanto: la devaluación no funciona.

* notar que no hablamos de la devaluación, eso queda para el siguiente post.

3 comentarios:

  1. Yo creo que hay que ponerse objetivos de desarrollo de la infraestructura y tratar de adaptar la composición de nuestras importaciones a ese objetivo. Por ej., si se soterran FF.CC, como el Sarmiento, por ej., entonces, se priorizan los U$S para comprar máquinas tuneladoras modernas a Alemania, y no comprar PC, celulares, tabletas, etc., etc.

    La construcción de infraestructura genera actividades internas cuyos intercambios se harán en $: empresas constructoras contratarán trabajadores para hacer las obras a los que se le pagará en $, otras empresas proveerán materiales a las constructoras, los cuales habrá que fabricar en el país, esas otras empresas, a su vez, contratarán trabajadores, etc., etc.

    Lo mismo vale para otros renglones de la infraestructura.

    Pero, primero y principal, es saber cuál es la renta en U$S de la que dispone el país SIN FUGA DE CAPITALES, porque si no hacemos diagnósticos errados. Una vez resuelto esto, ahí se hacen los cálculos de cuánto crédito se puede dar, en qué y cómo se invierte, qué cosas y cómo se construyen y fabrican, cuánta mano de obra se necesitará, etc.

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  2. Oti, el post que viene es sobre cómo se resuelve la restricción externa. Algo de lo que planteás vos creo que es parte de la respuesta. Aunque hay una realidad que es que para importar UNA maquina tuneladora moderna deberíamos restringir TODA la importación de celulares.
    Probablemente estoy exagerando un poco, pero el punto creo que es claro: no alcanza con restringir la importación de bienes de consumo suntuarios para importar todos los bienes de capital e insumos necesarios.
    Saludos.

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