viernes, 18 de abril de 2014

Impuesto a las Ganancias: La discusión debería ser otra

Uno de los temas que más presencia mediática tiene hoy en la Argentina es sin dudas la (no) suba del mínimo no imponible (MNI) del impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría. Un tema que, al igual que el año pasado, parece más impuesto por la oposición en la agenda política que por el oficialismo.
Para poder entender bien qué es lo que se está discutiendo resulta apropiado explicar brevemente cómo funciona este MNI. El impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría se aplica sobre la “ganancia neta” de las personas físicas. Esta ganancia neta surge de restarle una serie de deducciones al salario que uno recibe, siendo el MNI la más importante (para un soltero). Una vez obtenido el monto imponible, el impuesto se determina aplicando una tasa marginal progresiva según una escala de 7 tramos, que va del 9% al 35% respectivamente[1]. De acá se desprende que el MNI funciona, primero como un límite a partir del cual todos aquellos que tengan un salario menor a ese MNI quedan exentos de pagar el impuesto, pero además como una carga para todos aquellos que sí pagan el impuesto (a mayor MNI, menor pago de Ganancias).
Por tales motivos, el reclamo por el aumento del MNI tiene como fundamento equiparar los aumentos de sueldos con este impuesto: por ejemplo, un trabajador que antes ganaba $13.000 y no pagaba ganancias, hoy con un aumento del 27% ganaría $16.510 y sí debería pagar el impuesto. El reclamo se basa entonces en que el MNI se debería ajustar por la variación promedio de los salarios (por ejemplo como se establece en el proyecto de ley de Massa) o por la inflación, con el objetivo de evitar este tipo de casos. Además, como vimos antes, este incremento aliviana la carga impositiva sobre todo el resto de las personas que pagan Ganancias.
Ahora bien, puesto así parecería que uno no puede estar en desacuerdo con este planteo. Sería injusto que un trabajador que no pagaba ganancias el año pasado hoy sí tenga que pagar solo porque le aumentan su sueldo de acuerdo al nivel de inflación[2]. El problema principal que tiene toda esta discusión de si hay que subir o no el MNI es que esconde la cuestión principal que se tiene que debatir: cuál es el nivel en el que se tiene que ubicar este MNI, es decir cuál es el sueldo para el caso argentino a partir del cual un trabajador debería comenzar a pagar el impuesto a las Ganancias.
La primera respuesta que uno suele escuchar es ninguno; como el salario no es ganancia, ningún trabajador debería pagar este impuesto (esto es, por ejemplo, lo que pide el FIT). Pero acá caemos en un error semántico: la izquierda, fiel a Marx, toma la palabra “ganancia” en este sentido, es decir como el excedente del que se apropia el capitalista, mientras que el salario obviamente no es “ganancia”. El tema es que lo que este impuesto grava en realidad no es la ganancia sino los ingresos. Así que esta discusión se resolvería fácilmente si se modificara su nombre y se aplicara el que rige en la mayoría de los países: impuesto a los ingresos (hay varios proyectos de ley dando vuelta que incluyen esta modificación).
Esto queda todavía más claro si se observa la distribución del ingreso entre los trabajadores:

Fuente: EPH - INDEC.

Todos los trabajadores que actualmente se encuentran alcanzados por el impuesto a las Ganancias pertenecen al primer decil (o sea, el 10% más rico)[3]. Esto representa solamente al 10% del total de asalariados [4]. Yo sé que puede costar un poco digerir estos números. Porque muchos deben estar pensando en lo que ganan y en dónde creerían que están ubicados. Esta falsa percepción de que somos todos clase media es muy común, y es algo que en su momento se encargó de refutar el CEDLAS  (habría que actualizar esto y difundirlo).
Volviendo al tema central de esta entrada, a partir de lo anterior lo que se observa entonces es que incrementar el MNI es sumamente regresivo. Y la explicación radica en que esta suba implica dejar afuera del impuesto a muchos trabajadores de altos ingresos -relativos. Además, el efecto positivo de esta suba que provocaría por medio de un aumento del consumo (que es el latiguillo más utilizado) es pequeño, dada la menor propensión marginal a consumir de estos trabajadores, y más todavía si lo comparamos con cualquier mejora de los salarios de los trabajadores de menores ingresos.
Por todo lo anterior, desde aquí estamos convencidos de que aumentar el MNI no es una buena medida, porque no es ni equitativa ni expansiva. El nivel actual en el que se encuentra el MNI es aceptable, en realidad nos gustaría que estuviese un poquito más abajo. El problema actual del impuesto a las Ganancias reside en la falta de actualización de sus escalas (lo cual debe hacerse por ley, a diferencia del MNI que sale por decreto), lo que hace que en la actualidad aquellas personas que se encuentran gravadas pasen rápidamente a las categorías más altas, quitándole progresividad al impuesto. Hacia allí debería girar la discusión.
De todos modos, insistimos: estamos hablando de una medida que afecta solo al 10% de los trabajadores, que encima son aquellos mejor remunerados. Existen cosas mucho más importantes para discutir, como por ejemplo cómo mejorar los salarios y la calidad de vida del 90% que se encuentra debajo.



[1] Hay que destacar que en la última modificación de septiembre de 2013 se complejizó  la estructura del MNI (para mi gusto, sin que haga falta): todos los trabajadores con sueldos brutos menores a $15.000 quedan exentos, mientras que hay un MNI para todos aquellos que ganan entre $15.000 y $25.000 y otro MNI un poco más bajo para aquellos de más de $25.000.
[2] Esto no es verdad para todos los casos. Hay sectores de los trabajadores que efectivamente logran mejoras salariales por encima de la inflación lo que redunda en un incremento del salario real. Si esto sucede, ¿sería justo que el trabajador en cuestión pague ganancias? Según Massa no, porque al promover el ajuste del MNI según las variaciones del salario promedio se elimina esta posibilidad.
[3] Si bien el MNI de $15.000 para Ganancias es bruto y el cuadro es sobre los ingresos netos, aun así resulta claro que los trabajados alcanzados por el impuesto recaen en el primer decil. De más está decir que lo mismo sucede con aquellas jubilaciones que alcanzan estos mismo valores.
[4] En varias notas se dijo que este número es del 1,7%, sin embargo no encontré la fuente que lo indicara. No parece correcto, es demasiado bajo.

3 comentarios:

  1. Hola, me gustaría mucho que mi blog este entre sus favoritos!! Veritas Vos Liberabit! De todas formas muchas gracias por el espacio.

    http://actanonverba1810.blogspot.com.ar/

    ResponderEliminar
  2. El 1,7% es fuente Ministerio de Trabajo y no parece poco dada la dispersion del ultimo decil de ingresos.
    salu2!

    ResponderEliminar
  3. Artemio, tenés el link al trabajo donde figura ese cálculo? Busqué en la página del Ministerio de Trabajo pero no encontré nada.
    Saludos.

    ResponderEliminar