jueves, 26 de junio de 2014

Lanata y el desendeudamiento, otra vez.

El domingo en su programa Lanata volvió a hacer un informe sobre "el verso del desendeudamiento K". Digo volvió, porque hizo prácticamente el mismo informe berreta que hace 1 año y medio, cuando arrancaba con su programa. En su momento escribí una entrada al respecto, explicando un poco todas las falacias y argumentos retorcidos que utilizó para tratar de cargar contra dicha política. Lo copio íntegro acá, porque mantiene la misma vigencia que hace un año y medio atrás:

El domingo en su programa, Lanata realizó un informe sobre el desendeudamiento, “uno de los pilares del verso K”. Si bien nos tiene acostumbrados a presentar los hechos de un modo bastante sesgado, en este caso directamente incurrió en falacias de todo tipo.
Resumo, de forma general, las afirmaciones que se exponen a lo largo del informe para luego discutir cada una de ellas:
1) Durante todo el gobierno kirchnerista la deuda pública aumentó.
2) Es igual de peligrosa la deuda interna (en pesos) que  la externa (en dólares).
3) Esto se debe a que la deuda interna significa que el gobierno se está endeudando:
a. A costa de las generaciones venideras.
b. A costa de los jubilados (fondos de la ANSES).
c. A costa de una mayor inflación (fondos del BCRA).
d. A costa de reducir el crédito productivo (fondos del Banco Nación).
      4) En lugar de repudiar el pago de esa deuda por tener un origen dudoso, se decidió pagar todo sin chistar.
----------------------------------------------
1) Durante todo el gobierno kirchnerista la deuda pública aumentó.
Este es el punto central del argumento de Lanata. Efectivamente, la deuda pública total aumentó nominalmente 30.154 millones de dólares en los últimos 9 años, pasando de USD 152.587 millones en junio de 2003 a USD 182.741 millones en junio de 2012. Sin embargo, la falacia radica en que la deuda no se mide en términos absolutos, porque eso no es parámetro de nada: ¿si la deuda pública de China fuese también de USD 182.741 millones, eso significa que esta deuda y la argentina son equiparables? Está claro que no.
Para evaluar la deuda de un país es necesario tener en cuenta su capacidad de pago, es decir sus ingresos. Y es por este motivo que la medida estándar que se utiliza acá y en todo el mundo para calcular la deuda es el coeficiente deuda/PBI, que toma en consideración esto último.
¿Cuál fue la evolución de este coeficiente en los últimos años? Se redujo continuamente hasta ubicarse en 41,5% en junio de 2012. Y si se lo compara con el resto de los países, vemos que se encuentra entre los más bajos de todos (ver gráfico).
¿Y cómo es que este coeficiente se redujo, si el stock de deuda aumentó en todo este tiempo? Porque el PBI (el denominador en el coeficiente) creció mucho más, por lo tanto el indicador se achica.

2) Es igual de peligrosa la deuda interna (en pesos) que  la externa (en dólares).
Este punto a mi entender, resulta fundamental. Esto se debe a que hay un abismo entre endeudarse en pesos en lugar de hacerlo en dólares.
En primer lugar, no existe el default (no pago) de la deuda en moneda local, ya que si no alcanzan los pesos para pagarla, el gobierno tiene la potestad para crear más dinero (más adelante se verá si esto trae consecuencias). En cambio los dólares no, y por lo tanto hay que conseguirlos de alguna otra forma. Si no se consiguen, viene el FMI y nos obliga a hacer un ajuste, como pasó en 2001 y como actualmente está sucediendo en varios países del primer mundo en Europa. Por lo tanto la deuda externa condiciona y restringe la capacidad de toma de decisiones que tiene un gobierno para manejar la economía.
En segundo lugar, la deuda interna podría financiar TODO el gasto que el gobierno desee hacer (en realidad existe un límite teórico). Es decir, el gobierno podría gastar millones y millones, y que esto sea financiado a tasas bajas.
Nota: Para que esto suceda, los argentinos tienen que ahorrar en pesos (y no en dólares).
Un caso extremo es, por ejemplo, el de Japón: hace años conviven con un coeficiente de deuda/PBI que supera el 100%, y un déficit primario que se encuentra alrededor de los 565 mil millones de dólares para 2011 (9% del PBI). Esto solo es posible porque la mayor parte de su deuda pública es interna.
En tercer lugar (y relacionado al primer punto), la deuda en dólares condiciona el manejo del tipo de cambio, ya que una devaluación se traduce automáticamente en un aumento de la deuda en la misma cuantía.
Existe un cuarto argumento que será tratado en el siguiente punto.
3a) La deuda interna significa un peso para las generaciones futuras.
Este tipo de razonamiento es de lo más común: si el gobierno se endeuda hoy, lo vamos a terminar pagando entre todos los argentinos en el futuro. Sin embargo esto solo aplica para la deuda externa, porque para pagarla se necesita generar recursos genuinos, que obviamente tienen que salir de algún lado.
Esto no es así cuando la deuda es interna. Ni siquiera utilizando un enfoque teórico ortodoxo: un aumento de la deuda hoy significa mayores pagos de intereses en el futuro, y esto se traduce en más impuestos que serán pagados por las generaciones venideras. Ahora, pensemos quiénes reciben el pago de esos intereses…las mismas generaciones venideras!
Lo que se observa entonces es que hay una transferencia de recursos desde los que tienen que pagar los impuestos hacia los que reciben los intereses. Se puede discutir si esta distribución de ingresos es correcta (probablemente no lo sea), pero está claro que un aumento de la deuda no significa un peso mayor para todos los argentinos.
3b) El gobierno se está endeudando a costa de los jubilados.
Lo mismo que se explicó más arriba se puede aplicar en este caso. El gobierno toma pesos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) y a cambio le da bonos. Esto se puede observar de forma consolidada, es decir como parte de un todo. Entonces lo que tenemos es una transferencia de recursos de una institución a otra, de modo que no existe la posibilidad de que falte la plata de los jubilados.
Nota: Lo que sí puede pasar es que el gobierno de turno decida recortar las jubilaciones, pero eso ya es otra historia que depende de sus inclinaciones políticas.
3c) El gobierno se está endeudando a costa de una mayor inflación.
Este es el argumento clásico de la ortodoxia económica (ver por ejemplo acá y acá). Según la teoría, el aumento del gasto por encima de los ingresos resulta en un incremento de la deuda pública, que en parte es financiada por el BCRA con la emisión de pesos. De aquí se desprende entonces que la mayor emisión de pesos se traduce en un aumento de la inflación.
Hay varios puntos a discutir con esta teoría. En primer lugar, el vínculo entre déficit primario e inflación resulta muy débil (ver por ejemplo Amico, 2012); sin ir más lejos, el kirchnerismo convivió con superávit primario e inflación desde 2003.
En segundo lugar, esta teoría se basa en la correlación positiva existente entre emisión e inflación (cuando sube una, sube la otra). Sin embargo, como bien sabemos correlación no significa causalidad. Las vertientes heterodoxas, por ejemplo, postulan que la causalidad es inversa: no es la emisión la que precede y causa la inflación sino todo lo contrario; como los precios suben, eso hace que se necesiten más pesos lo que provoca que el BCRA tenga que salir a emitir más para satisfacer esa demanda. En lenguaje técnico: la oferta monetaria es endógena.
Por último, como destacó Kicillof en su presentación en el congreso, vivimos en un laboratorio de expansión monetaria: Estados Unidos y el Reino Unido cuadriplicaron su base monetaria mientras que la Unión Europea la duplicó. Y a pesar de esto, lo que se observa es un riesgo mayor de deflación que de inflación.
3d) El gobierno se está endeudando a costa de reducir el crédito productivo.
En este caso el argumento sería que el gobierno le quita fondos al Banco Nación y que eso entonces restringe el crédito productivo. De nuevo, si se supone que la oferta monetaria se acomoda a la demanda, esto no sucede. Ante un aumento en la demanda de créditos, se expande la base monetaria y no existe tal restricción.
4) En lugar de repudiar el pago de esa deuda por tener un origen dudoso, se decidió pagar todo sin chistar.
En este punto básicamente lo que se cuestiona es que se haya honrado la deuda, ya que lo correcto sería no pagarla dado su dudoso origen (la deuda externa se disparó durante la dictadura del ’76). Si bien la mayoría estaría de acuerdo con la última parte del argumento, uno no puede olvidarse que ya han pasado más de 30 años desde ese episodio. Es decir, resulta imposible realizar ahora una investigación seria sobre el origen de la deuda, eso debería haber ocurrido inmediatamente luego de la caída del proceso.
Además uno no puede desestimar el poder y la presión de los mercados para obligar a pagar. Sin ir más lejos, tenemos el caso de los fondos buitres, donde por una cantidad ínfima de la deuda terminaron secuestrando la fragata.

1 comentario:

  1. Si, inclusive los ratios Deuda/Divisas y Deuda/Exportaciones han mejorado, que sería un análisis un poco más allá del ratio Deuda/PBI para apreciar, vía estos números, las posibilidades de pago de acuerdo a nuestras posibilidades.

    Y con respecto al repudio de la deuda, además del tiempo, no hay que olvidarse que el alfonso la convalidó (informe Olmos creo que así se conoce)

    Saludos

    ResponderEliminar