jueves, 13 de noviembre de 2014

Frenkel y su obsesión con el Rodrigazo

Una nueva nota de Frenkel, y un nuevo pedido por devaluar, metiendo miedo con que se puede venir otro Rodrigazo (la última vez, hace unos meses, hizo lo mismo acá).
Entiendo que políticamente pueda estar en la vereda de enfrente y que eso lo haga escribir este tipo de notas, pero lo del Rodrigazo ya es muy bajo para un economista que en su momento fue uno de los máximos exponentes de la heterodoxia en Latinoamérica. Por eso es que a él no se lo podemos dejar pasar (en cambio, si eso lo escribía Cachanosky no pasaba nada, ya nos tiene acostumbrados a ese tipo de exabruptos).
El agite con un nuevo Rodrigazo no es casual. Para los trabajadores, este episodio es uno de los más trágicos de toda la historia argentina (en términos económicos; no nos olvidamos de todas las masacres sufridas). Esto se debe a que representa la caída del salario real más grande de por lo menos los últimos 70 años donde, en tan solo un año el salario promedio cayó 38% en términos reales. Para ser bien claros: de un año para el otro, una persona que ganaba $10.000 pasó a ganar $6.200.
A mi juicio, existen dos diferencias muy claras que hacen casi imposible una reedición de este hecho. En primer lugar, la irresponsabilidad de un ministro de devaluar el tipo de cambio un 100% de un día para el otro, sabiendo las consecuencias que eso trae para toda la economía (en realidad, de todo el gobierno, porque luego se sucederían varias devaluaciones más que harían que el tipo de cambio se incrementara 1800% entre junio de 1975 y marzo de 1976). En segundo lugar, el contexto macroeconómico que precedió al Rodrigazo. Si bien la economía transitaba un período de escasez de divisas (como tantas otras veces en su historia), la inflación se había acelerado notablemente en los primeros cinco meses del año, ubicándose en 68% respecto al mismo período del año anterior, acompañada de un fuerte crecimiento en 1974 (+ 5,4%) y un nivel de desempleo ubicado en mínimos históricos (en torno al 4%) que reflejaba uno de los puntos más altos del sindicalismo nacional. Ante este contexto, resulta obvio que una devaluación de esa magnitud iba a desatar un espiral inflacionario difícil de controlar. Ah, y para aquellos que hoy no paran de repetir que el problema principal es el déficit fiscal, lamentamos informales que el déficit público de 1975 era de -13% en términos del PBI (sí leyó bien, T-R-E-C-E) *. Paradójicamente, el mismo Frenkel dijo todas estas mismas cosas.
En la actualidad, ante el férreo control de las divisas que entran y salen, solo se puede pensar a la devaluación como una decisión de política (o sea, no podría ser provocada por la propia dinámica del sistema). Y viendo las consecuencias de la devaluación -de un 20%- de enero, difícilmente se pueda pensar que esto se vuelva a repetir, menos todavía en términos de la magnitud del Rodrigazo.
Por lo tanto, cualquier analogía con dicho evento es puramente especulativa y de poca honestidad intelectual, por no decir otra cosa.

* Aclaro, para evitar cualquier mal interpretación: esto apunta a los que en la actualidad ven al déficit fiscal como la madre de todos los problemas, cuando éste en realidad se encuentra en niveles sumamente manejables (-0,7% el primario y -2,3% el financiero en el II.14).

2 comentarios:

  1. Y lo que pasa es que el Rodrigazo fue una fase para justificar el modelo a implantarse un año después.

    La escalada inflacionaria previa es típica -apreciable a dia de hoy inclusive-, las consecuencias de la devaluación en las circunstancias de época tampoco se debían ignorar, pero bueno al gran despiole de inestabilidad social de entonces sólo le faltaba un desmadre económico para justificar la interrupción del sistema por los pretorianos del orden y la paz social de siempre, muy usual, de rigor casi e internalizado al menos, por buena parte de la población ehhh... Y aclaro, no por gorila principalmente sino como algo normal para la época

    Saludos

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  2. ¿La devaluación sería una decisión política? por favor, vamos de cabeza a una brutal devaluación, la escasez de dólares es Total y encima Brasil está devaluando su moneda... vamos a ver qué dicen los K en unos meses para justificar lo injustificable.

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