lunes, 17 de noviembre de 2014

IV – La relevancia de las controversias del capital

Continuamos con la serie de entradas sobre la tendencia de largo plazo (para las anteriores ver acá):
Entre los años ‘50 y ’60 se produjo un debate entre las dos escuelas de Cambridge (Inglaterra y Estados Unidos) a partir de los serios problemas que presentaba el factor capital en la teoría neoclásica. Las críticas se centraron en dos aspectos: uno relacionado con la función de oferta, dado por la agregación y homogeneización del capital; y otro vinculado con la función de demanda, dado por el recambio de técnicas y la reversión del capital.
Respecto al primer problema, la crítica principal fue realizada por Robinson (1953), quien advierte que existe un problema de circularidad al tomar al capital como un bien homogéneo cuyo valor es medido en dinero, tal como hace la teoría neoclásica. Esto se debe a que para poder agregar los distintos bienes de capital con el fin de obtener un único factor medido en dinero es necesario conocer la tasa de ganancia. El problema radica en que la teoría neoclásica establece que la tasa de ganancia depende a su vez de la cantidad de capital utilizada.
Respecto al segundo problema, el debate en torno a la reversión del capital dejó en evidencia la posibilidad de que la demanda de capital sea una función creciente de la tasa de interés, y no decreciente como planteaba la teoría neoclásica. Esto se debió fundamentalmente a la posibilidad de que exista un recambio de técnicas, es decir, que la misma técnica sea utilizada tanto a niveles bajos como más altos de la tasa de interés.
La combinación de estos dos resultados implica serias dificultades para la teoría neoclásica, dado que no se puede afirmar que existe una relación inequívoca (decreciente) entre la demanda de capital y la tasa de interés (Lazzarini, 2011). Si esto no se cumple entonces toda la teoría marginalista se derrumba,  porque, por un lado, queda desarticulado el mecanismo wickselliano de ajuste entre ahorro e inversión a través de la tasa natural de interés, y por otro, pierde validez la teoría de la distribución dado que tampoco se podría derivar una función de demanda de trabajo porque, como vimos en la sección II, para poder lograr esto resulta necesario asumir el equilibrio en el mercado del capital[1].

Bibliografía utilizada:
Lazzarini, A. (2011), Revisiting the Cambridge capital theory controversies. A historical and analytical study, Pavia: Pavia University Press.
Petri (2010), Microeconomics for the critical mind, sin publicar. Disponible en: http://www.econ-pol.unisi.it/petri/
Robinson, J. (1953), The production function and the theory of capital, Review of Economic Studies, 21(2), p. 81-106.




[1] Además la función de demanda de trabajo también puede presentar varios problemas, como son la posibilidad de que el equilibrio implique un salario igual a cero, que haya cambios bruscos en la distribución del ingreso a partir de un cambio leve en el salario, la existencia equilibrios múltiples o que el mercado quede indeterminado (Petri, 2010).

3 comentarios:

  1. Aparentemente, las últimas investigaciones indican que las funciones de producción surrugadas son una buena aproximación (con lo cual la intensidad de capital agregada si es una función decreciente de la tasa de interés). Deberíamos tener en cuenta más a menudo estas cuestiones

    por ejemplo:

    http://www.jstor.org.silk.library.umass.edu/stable/23601785

    saludos,
    Emiliano

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  2. Emiliano, me pide acceso de una así que no puedo ni siquiera ver el nombre del paper para ver si lo puedo bajar de otro lado. No pasarías la cita y/o el trabajo? Podés hacerlo por acá o a best_seller@hotmail.com.ar
    Saludos.

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  3. perd'on! aca hay una versi'on libre de un paper similar

    http://economix.fr/pdf/workshops/2012_pioneers/Schefold.pdf

    saludos

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