miércoles, 19 de noviembre de 2014

V – La extensión de la demanda efectiva al largo plazo: El enfoque clásico-keynesiano.

Continuamos con la serie de entradas sobre la tendencia de largo plazo (para las anteriores ver acá):


A partir de lo anterior, se pone de manifiesto la relevancia que cobra el debate sobre el capital, al derribar la teoría marginalista de la producción y la distribución. Respecto de la primera, la refutación de las funciones decrecientes en relación al precio de los factores productivos (el primer postulado que había mantenido Keynes) elimina la tendencia al pleno empleo de los factores y permiten la posibilidad de reestablecer la demanda efectiva en el largo plazo, donde la inversión sea independiente de la propensión a ahorrar y el equilibrio se logre a través de cambios en el nivel de ingreso. Por el lado de la segunda, esto permite la posibilidad de reintroducir la teoría clásica de la distribución, dada a partir de la relación inversa entre salarios y ganancia. A partir de la combinación de estos dos elementos, es decir la extensión de la demanda efectiva al largo plazo y la distribución clásica de los ingresos, es que se puede pensar en la adopción de un enfoque clásico-keynesiano. Sin embargo, resulta necesario analizar la viabilidad del mismo, dado que a priori podría parecer que no son compatibles una teoría con la otra.
Un primer punto que surge de lo anterior es que la crítica de Keynes va dirigida en parte a Ricardo y sus antecesores. Como vimos en la sección III, esta crítica se basó fundamentalmente en la tendencia hacia el pleno empleo del factor trabajo y en el mecanismo de ajuste a través del nivel de precios mediado por la tasa de interés natural.  
En relación a esto, Garegnani afirma que no se puede encontrar en Ricardo tal mecanismo ya que la tasa de interés solo depende de la tasa de ganancia:
 (…) we cannot find in Ricardo the idea that the rate of interest would be the ‘balancing factor which brings the demand for saving in the shape of new investment . . . into equality with the supply of saving’ (Keynes, 1936, p. 165), which Keynes attributed to the ‘classical school’. The rate of interest appears in Ricardo only as a phenomenon subordinate to the rate of profits and governed by the latter (Garegnani, 1978: 339).
Si bien esto es correcto, Petri (2001) muestra que para Ricardo esta tasa de interés es además la única capaz de igualar la cantidad demandada y ofertada de préstamos. Es por esto que la discrepancia entre la oferta y la demanda de créditos es lo que provoca que la tasa de interés de mercado oscile en torno de la tasa de interés natural:
I do not dispute that if the Bank were to bring a large additional sum of notes into the market, and offer them on loan, but that they would for a time affect the rate of interest. (…) It is only during the interval of the issues of the Bank, and their effect on prices, that we should be sensible of an abundance of money; interest would, during that interval, be under its natural level; but as soon as the additional sum of notes or of money became absorbed in the general circulation, the rate of interest would be as high, and new loans would be demanded with as much eagerness as before the additional issues (Ricardo citado en Sraffa, 1952: 91).
De todos modos, a pesar de que en Ricardo ya se encontraba presente la noción de una tasa de interés natural[1], se debe destacar que esto no implica que se pueda asociar a la teoría clásica con la marginalista dentro de una misma escuela como lo hizo Keynes[2]. Esto se debe a que, como se analizó en las secciones I y II, estas teorías son diametralmente opuestas, pero fundamentalmente a que la estructura de la teoría clásica no implica ninguna tendencia en el largo plazo hacia el pleno empleo del factor trabajo.
Asimismo, también se mencionó que la derivación de la teoría clásica se realiza en dos estadios analíticos distintos, siendo uno de ellos es la determinación del producto (que quedaba determinado por la Ley de Say). Como bien resalta Garegnani (1978), resulta muy probable que la utilización de este supuesto fuera la consecuencia de la falta de una teoría en aquella época para la determinación del producto. A partir de lo anterior queda claro que la teoría de la distribución clásica es compatible con la introducción de la demanda efectiva[3], y que entonces se podría extender esta teoría al largo plazo tal como lo hace el enfoque clásico-keynesiano.

Bibliografía utilizada;
Garegnani, P. (1978), Notes on consumption, investment and effective demand: I, Cambridge Journal of Economics, Vol. 2, pp. 335-353.
Petri, F. (2001), Say’s law, theory of the rate of interest and capacity utilization in Ricardo, Universidad de Siena. Disponible en: http://growthconf.ec.unipi.it/papers/Petri.PDF
Sraffa, P. (1952), The works and correspondence of David Ricardo, Vol. III, Cambridge University Press.
Smithin, J. N. (2003), Controversies in monetary economics, Cheltenham: Edward Elgar.
Keynes, J. M. (1936), Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, cuarta edición (2009), Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.



[1] Cabe destacar que la noción de una tasa de interés natural que equilibra la oferta y demanda de crédito se puede rastrear hasta 1802, en el libro An Enquiry into the Nature and Effects of the Paper Credit of Great Britain de H. Thornton (Smithin, 2003).

[2] Comparto la posición de Garegnani (1978), que afirma que la asociación de Ricardo a los marginalistas se debe exclusivamente a que este autor adoptó la Ley de Say para su análisis. Esto queda reflejado, por ejemplo, en la siguiente cita del prefacio a la edición japonesa de la Teoría General: “La reciente y muy loable reimpresión, por parte del Círculo Internacional Económico de Tokyo, de los Principios de Economía Política de Malthus como primer volumen de la Serie de Reimpresiones de Tokyo, me anima a pensar que un libro que se ubica como descendiente de la obra de Malthus, en vez de la de Ricardo, podría ser percibido con simpatía en, al menos, algunos lugares” (p. 25).

[3] Debería resultar evidente que esto no sería posible en la teoría marginalista, donde la determinación del producto se realiza de manera simultánea a la distribución de los ingresos. 

2 comentarios:

  1. Una pregunta ¿no es una entelequia la "tasa natural"?
    Y la tasa de interés más allá de la acción de los BC no se define en cierta forma por la preferencia por la liquidez

    Saludos y gracias por compartir tus conocimientos

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  2. Sí, comparto. Pero es una herramientas que hoy en día es una parte fundamental de la teoría mainstream.
    Respecto a la tasa, dependiendo del autor se pueden encontrar distintas explicaciones para su determinación. Keynes por ejemplo la explica (en parte) como dada por la prefencia por la liquidez, Pivetti por la distribución del ingreso y el mainstream en general como aquella que iguala ahorros con préstamos.
    Saludos.

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