martes, 20 de enero de 2015

Breves apuntes sobre el enfoque metodológico del mainstream

A partir de la entrada introductoria anterior sobre la metodología de la ciencia, pasamos ahora al enfoque que utiliza el mainstream.

Para poder identificar correctamente el enfoque actual del mainstream, debemos rastrear sus inicios. El trabajo seminal se encuentra en Friedman (1953), quien sostiene, siguiendo claramente a Popper, que la única forma de verificar una teoría es a partir de su poder de predicción:

Viewed as a body of substantive hypotheses, theory is to be judged by its predictive power for the class of phenomena which it is intended to "explain." Only factual evidence can show whether it is "right" or "wrong" or, better, tentatively "accepted" as valid or "rejected." (…) The only relevant test of the validity of a hypothesis is comparison of its predictions with experience. The hypothesis is rejected if its predictions are contradicted ("frequently" or more often than predictions from an alternative hypothesis); it is accepted if its predictions are not contradicted; great confidence is attached to it if it has survived many opportunities for contradictions. Factual evidence can never "prove" a hypothesis; it can only fail to disprove it, which is what we generally mean when we say, somewhat inexactly, that the hypothesis has been "confirmed" by experience (p. 8).
Por si fuera poco, este autor afirma que no solo los supuestos de la teoría no deben ser realistas, sino que además es mejor que no lo sean. De este modo, Friedman considera a las teorías meramente como un instrumento para realizar predicciones, sin importar que las mismas expliquen a través de un mecanismo causal dichas predicciones. Esto lleva a que las teorías, una vez falsadas, sean descartadas en su totalidad, ante la falta de un explicante que pueda ser modificado.

A partir de lo anterior, rápidamente nos surge la pregunta acerca de cómo es posible entonces que la teoría del mainstream siga vigente. La respuesta de Friedman es que esto se debe a que en numerosos casos la teoría fue puesta a prueba y nunca logró ser refutada.

Una manera todavía más efectiva de proteger a la teoría encuentra en Machlup (1963), quien por un lado afirma que las investigaciones empíricas son necesarias para el progreso de la teoría, pero por otro mantiene que ningún trabajo empírico puede falsarla:

Where the economist's prediction is conditional, that is, based upon specified conditions, but where it is not possible to check the fulfillment of all the conditions stipulated, the underlying theory cannot be disconfirmed whatever the outcome observed. Nor is it possible to disconfirm a theory where the prediction is made with a stated probability value of less than 100 per cent; for if an event is predicted with, say, 70 per cent probability, any kind of outcome is consistent with the prediction. Only if the same "case" were to occur hundreds of times could we verify the stated probability by the frequency of "hits" and "misses." This does not mean complete frustration of all attempts to verify our economic theory. But it does mean that the tests of most of our theories will be more nearly of the character of illustrations than of verifications of the kind possible in relation with repeatable controlled experiments or with recurring fully-identified situations. And this implies that our tests cannot be convincing enough to compel acceptance, even when a majority of reasonable men in the field should be prepared to accept them as conclusive, and to approve the theory so tested as "not disconfirmed," that is, as "O.K.” (p. 155).
En definitiva, lo que está diciendo Machlup es que a pesar de toda la evidencia en contra que puede acumular una teoría, ésta va a seguir sin ser falsada (!).

El mainstream terminó adoptando (aunque no de manera contundente) las recomendaciones de Friedman y de Machlup, manteniendo la idea de que la verificación de los supuestos no solo es innecesaria sino además contraproducente, mientras que la única manera de falsar una teoría es a través de su capacidad de predicción.

Una de las razones principales por la cual Friedman defiende la irrelevancia de los supuestos es debido a que el mainstream adopta el individualismo metodológico como enfoque, a partir del cual las leyes “fundamentales” de la economía parten de las preferencias, las creencias y las elecciones de los individuos. Asimismo, estas preferencias son a la vez causa y explicación del comportamiento de los agentes: éstos actúan de manera racional si sus acciones son explicadas por sus preferencias, que a su vez son racionales.

Por otro lado, este enfoque también implica otorgar mayor relevancia al estudio de los individuos que a los fenómenos agregados, hecho que queda claro a partir de la definición de economía que se encuentra en todos los manuales, es decir, que la economía es la ciencia de la elección. De lo anterior se desprende, entonces, que la economía debe ser estudiada a partir de la microeconomía, dado las sociedades están formadas por individuos que toman decisiones, siendo la microeconomía la que estudia esas decisiones. Esto además sirve para entender la tendencia reciente hacia la microfundamentación de la macroeconomía mainstream.

Bilbiografía citada:
Friedman, M. (1953), Essays in positive economics, Chicago: University of Chicago Press.
Machlup, F. (1963), Essays on economic semantics, Englewood Cliffs: Prentice-Hall.

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