lunes, 18 de enero de 2016

Sobre la construcción de conocimiento en economía

Con el objetivo de reflotar, de a poco, el blog copio un comentario que escribí en el flamante blog de economía "Dos Tipos de Cambio", el cual recomiendo (al igual que su programa de radio). En su primera entrada, Pablo Mira describe de manera precisa uno de los principales problemas de la (¿ciencia?) económica, esto es, la construcción y validación del conocimiento. Mi comentario, que retoma algo ya posteado, acá:

El análisis plantea dos preguntas sumamente relevantes para la epistemología económica: i) ¿cómo es que puede sostenerse una teoría a pesar de no tener poder explicativo ni predictivo?; ii) ¿Por qué esa teoría no tiene poder explicativo ni predictivo?

Respecto a la primera pregunta, coincido en que el gran problema es que en economía no existe el “laboratorio” que tienen las ciencias duras. Esto no permite replicar el fenómeno bajo las mismas exactas condiciones ni aislar las potenciales causas “externas” que pueden estar influyendo. Así, resulta muy difícil falsar popperianamente una teoría, porque siempre se podría argumentar que esto se debe a que una de las hipótesis auxiliares era errónea, manteniendo la hipótesis principal intacta (la famosa tesis Duhem-Quine).

Esto lleva a nuevas preguntas, como por ejemplo si la ciencia económica progresa o si en realidad puede llegar a existir la posibilidad de que el mainstream actual refleje una acumulación de errores y de mecanismos de defensa de la teoría que hicieron que en la actualidad poco y nada de la misma sea rescatable. O también si es que hay algo así como el conocimiento empírico “cierto” en economía, o si en realidad no existe un método que permita refutar las teorías empíricamente, y por lo tanto debería buscarse otra manera de falsar las teorías.

Respecto a la segunda pregunta, difiero un poco: el problema no es que el mainstream utilice como supuesto que el agente representativo sea racional; el problema es directamente la utilización de un individuo representativo. Es decir, el problema más grave yo lo encuentro en la microfundamentación de la macroeconomía, más que en cómo se microfundamenta.
El mainstream parte del comportamiento del individuo para explicar el comportamiento de las variables macroeconómicas, cuando lo que sucede es lo contrario. La macroeconomía es la que termina determinando el comportamiento del individuo.

Además, puede llegar a resultar un tanto contradictorio sostener que la macroeconomía debe estar microfundada y al mismo tiempo argumentar que lo que la economía necesita entonces es fortalecer el realismo en su descripción de las decisiones individuales. Un mayor realismo de este estilo sería lógico si el objetivo de la macroeconomía fuese la explicación y la predicción del comportamiento individual, pero esto es todo lo contrario. La microfundamentación es relevante para la macroeconomía solo si el agente representa a la mayoría de los individuos. Pero el reclamo de un mayor realismo en la descripción del agente representativo va a contramano de lo anterior, dado que esto significaría otorgarle mayor especificidad y, entonces, menor representatividad (Hoover, 1995).

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